viernes, 1 de enero de 2016

LA MISIÓN DEL CENTINELA

Fíjense en que yo hago algo nuevo, que pronto saldrá a la luz. ¿Acaso no lo saben? Volveré a abrir un camino en el desierto, y haré que corran ríos en el páramo. Isaías 43:19

LA MISIÓN DEL CENTINELA

Por Marcos Andrés Nehoda
  • · 1. El Deber del Centinela.
  • · 2. La Realidad de que están Perdidos.
    EL DEBER DEL CENTINELA. Leemos en Ezequiel 33.1-9 y notamos allí lo siguiente:
    · El centinela ha sido puesto por Dios;
    · Debe estar en una posición tal, que pueda ver el peligro;
    · Tiene que avisar del peligro con un sonido claro y fuerte;
    · Debe dar sólo el Mensaje que le mandó su Señor;
    · El aviso no es invención suya, es de Dios.
    Si da el aviso y se preparan, salvarán su vida;
    Si da el aviso y no se preparan, morirán;
    Si no da el aviso y no se preparan, igual morirán;
    ¿Por qué causa morirán? Morirán por causa de su propio pecado, no porque no les avisaron; porque si les hubieran avisado y no se hubiesen preparado habrían muerto, de todos modos.

  • “PERO LA SANGRE DE ELLOS YO LA DEMANDARÉ DE MANO DEL CENTINELA”. ¿Por qué? Porque quizá, con el aviso oportuno del centinela, los impíos se habrían apartado de su mal camino y hubiesen salvado su vida.

  • Nunca dice aquí en la ilustración (vs.1-6) ni en la aplicación (vs.7-9) que, si el centinela no cumple con su deber, los impíos serán salvos porque no tuvieron oportunidad de ser avisados del peligro; tampoco da ninguna esperanza de que, si el centinela no cumple con su deber, otro lo hará.
    La afirmación de Dios es clara y terminante: “MORIRÁN POR SUS PECADOS”.
    Es importante destacar que, el ORIGEN de nuestro deber es el Mandato del Señor; Él nos puso por Centinelas. Entonces, la sensibilidad y sentido de responsabilidad del centinela hará que vea el PELIGRO en que están los impíos.

  • Es como se ha dicho alguna vez: “el Mandato de arriba, el Impulso de adentro y el Clamor de abajo”.
    El centinela no es un autómata; ve el peligro, escucha la voz de Dios, piensa en el peligro que corren los demás, hace sonar la trompeta con sonido fuerte y claro, y es consciente de lo que puede suceder con él, si no cumple con su propio deber.
    – “Su sangre yo la demandaré de tu mano”;
    – “Tú libraste tu vida”.

  • Esto nos recuerda dos pasajes bíblicos; uno está en 1° Corintios 9.16 y otro en 2° Reyes 7.9: “Pobre de mí, si no anuncio las Buenas Noticias”.
    “Hoy es día de Buenas Noticias y nosotros estamos callados; y si esperamos hasta el amanecer, nos alcanzará nuestra maldad”.

  • Dijo Francis Omondi (África): “Nosotros interpretamos mal: ‘Serán mis testigos en Jerusalén, o en toda Judea, o en Samaria o hasta lo último de la tierra'”. Nuestra Misión no es opcional; es el Mandato de Jesucristo, el Señor; y todos debemos involucrarnos en esta Misión.

    “BETEN, GEBEN, GEHEN” fue el lema en el Congreso Europeo al cual asistimos, realizado en Wiëdenest, Alemania, en abril de 2001. Es decir, ORAR, DAR, IR. Nadie puede presentar excusas; si no puede ir, puede dar y si no puede dar, debe orar; o las tres cosas o las dos cosas o una sola.

  • Y hay un texto en Marcos 16.15, que todavía no ha sido corregido en muchas Biblias: “YENDO POR EL MUNDO ENTERO, PROCLAMEN LAS BUENAS NOTICIAS A TODA LA CREACIÓN.”
Así que, toda la creación de este mundo debe escuchar las Buenas Noticias en forma audible, escrita, dibujada, representada, práctica, con todos los dones y talentos; utilizando todos los medios legítimos para exteriorizar este Mensaje, el cual no puede ser guardado o callado.

¿Cuáles son los parámetros dentro de los cuales debemos movernos? Quizá podamos responder a esta pregunta formulando, a su vez, otra pregunta: ¿Qué es una persona ‘estereotipada’? Es la persona que sólo se mueve dentro de límites rígidos los cuales nunca excede.

En las imprentas se llama estereotipo a un sistema de imprimir que, en vez de utilizar moldes formados por piezas sueltas, como ser, letras o palabras, utiliza planchas metálicas, donde cada página está fundida en una sola pieza. Esto significa que, si hay algo que modificar en un párrafo, no es posible; ya que toda la página es un solo molde. Así sucede con muchos creyentes; son estereotipados y no ven más allá de su propia congregación, denominación, ciudad, o provincia.
El Señor Jesucristo nos dejó bien en claro cuáles son los parámetros dentro de los cuales debemos movernos en la comunicación del Gran Mensaje: “EL CAMPO ES EL MUNDO.”

Esto quiere decir que, cuando alguien proclama: “Argentina para Cristo”, tiene la visión espiritual muy corta; si dice: “Latinoamérica para Cristo” todavía tiene corta su visión por las Misiones. Aun si se expresara diciendo: “Toda América para Cristo” su deseo demostraría que tiene poca Visión Misionera.

“EL CAMPO ES EL MUNDO” ¿Nos ha quedado en claro cuáles son nuestros parámetros? En una oportunidad me pidieron que no predique sobre Misiones Mundiales; sino más bien, que hable a los creyentes acerca de establecer testimonios en lugares alejados; ya que, compartirles la Visión Mundial puede perturbarlos y confundirlos.

Parece que los confundidos somos nosotros, los que tenemos mucho recorrido en la Obra del Señor…
Dijo Francis Omondi (África): “Dios necesita romper nuestros sueños para así poder entonces, ganar almas para la Eternidad”. Las pruebas, dificultades, contrariedades, desilusiones en esta vida nos ayudan a quebrar nuestros propios esquemas y ver las cosas como Él las ve.
LA REALIDAD DE QUE ESTÁN PERDIDOS. Les invito a leer en Romanos 2.11-16. Allí dice que no hay excepciones: los que pecaron conociendo la Ley, serán juzgados y también, condenados (Romanos 2.12). “Ninguno de ustedes cumple la Ley”, leemos en Juan 7.19.

Los que pecaron sin conocer la Ley también perecerán. (Romanos 2.12). La ley en sus corazones, es decir, su conciencia, los acusará o defenderá; y bien sabemos que por cada vez que la conciencia les defienda diez veces tendrá que acusarlos; así que, la balanza se inclinará peligrosamente hacia el lado del mal. Y si recordamos que el que ofendiere en un solo punto de la Ley se hace culpable de todos (Santiago. 2.10), la desesperanza es total; como dice en Efesios 2.12: sin Cristo, sin Ciudadanía, sin Pacto, sin Esperanza y sin Dios.
¿En qué estado están los que no conocen al Señor Jesús?

Efesios 2.1-3 responde: muertos, arrastrados por la corriente, sometidos al príncipe de las tinieblas, atados a los deseos de la carne, esclavizados a la voluntad de los pensamientos y de la carne, hijos de desobediencia y por naturaleza, hijos de ira.

¿Están bien, así como están? Porque muchos creyentes opinan que hay que dejar tranquilos, en su estado natural, a aquellos que nunca han oído el Mensaje; no hay que molestarlos o perturbar su cultura.
Otros van más allá y dicen que predicarles es ponerlos en posición de condenación; porque si escuchan, entonces ya son responsables si rechazan el Evangelio. Y otros se atreven a decir aun: todos están ya salvos por la Obra de la Cruz. Sería bueno ir y comunicarles que son salvos; esto mejorará su condición de vida. Pero igual, si no vamos, no es para que nos hagamos muchos problemas…

Otros adoptan una posición sumamente cómoda y afirman que este tema de la salvación de los paganos, los cuales nunca escucharon las Buenas Noticias, es asunto de Dios; si Él quiere que se enteren, proveerá alguna manera apropiada. Pero el caso es que ya Dios proveyó la forma apropiada para comunicar el Mensaje: ¡debemos ir nosotros!

Bibliografía: *¿Están perdidos? *¿Ganar o perder la vida? *Hasta lo último de la tierra *Nuevo Testamento Interlineal *Diccionario Enciclopédico El Ateneo *Nuevo Léxico Griego-Español *La Nueva Concordancia Greco-española *La Santa Biblia-V.1960.

Fuente: Contralaapostasia

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