viernes, 14 de noviembre de 2014

Tercera Intifada al estilo Estado Islámico en Israel



La tercera intifada está ganando impulso, y también está siguiendo un camino que conocemos muy bien: Jerusalén, sector árabe de Israel, Judea y Samaria y ahora Tel Aviv. El infierno salta de un lugar a otro, y cada nuevo lugar alimenta y aviva a los anteriores. Así es como fue durante la primera Intifada, la intifada de las piedras, y así es como fue durante la segunda intifada, la intifada de los terroristas suicidas. Por Ron Ben Yishai. 

 Pero, sin embargo, hay diferencias. La primera y segunda intifadas estallaron casi exclusivamente debido a un incidente aislado. La tercera Intifada estalló en marzo de este año y de hecho ha aumentado hasta llegar a la situación actual; en realidad está ocurriendo en serio en Jerusalén, en el sector árabe y, en menor medida, en la Margen Occidental.

En Judea y Samaria, Mahmoud Abbas está esforzándose para que sus fuerzas de seguridad impidan grandes llamaradas. Estas dañarían la imagen que la Autoridad Palestina presenta al mundo, y podrían socavar los logros políticos a los que aspira, como una resolución del Consejo de Seguridad que reconozca el Estado de Palestina dentro de las fronteras de 1967.

Por lo tanto, las fuerzas de seguridad palestinas operan de manera muy decidida para evitar disturbios masivos y el uso de armas de fuego en Judea y Samaria, pero el lanzamiento de piedras y bombas molotov ocurre y es cada vez más común. La pregunta ahora es cuánto tiempo Abbas puede “entretener” a la tercera intifada en la Margen Occidental, a diferencia de la autorización y la inspiración que da a los disturbios en Jerusalén.

Los acontecimientos en Judea y Samaria aún no están fuera de control por otra razón: Hamas y otras organizaciones palestinas no pueden actuar en Jerusalén y en la Margen Occidental. Esto es simplemente debido a que los grupos islamistas han sido aplastados después del secuestro y asesinato de los tres chicos de Gush Etzion. Hamas puede incitar, pero no puede producir cinturones explosivos o reclutar terroristas suicidas. Esto es cierto por el momento, pero bien podría ser que tarde o temprano veamos una lucha armada contra nuestro organizada en el marco de la tercera Intifada.

El ataque con arma blanca del lunes en Tel Aviv es una continuación natural de la escalada en curso de la tercera Intifada. Esta escalada se debe principalmente a las sensibilidades religiosas inflamadas, las muertes de judíos y árabes, la intolerable facilidad con que los extranjeros entran ilegalmente a Israel y las incendiarias provocaciones por parte de los políticos judíos, palestinos y árabes israelíes. Debe prestarse especial atención al trasfondo religioso de los disturbios en Jerusalén, los territorios palestinos y entre los árabes israelíes.

Violento frenesí religioso

La razón es que el Estado islámico – que ha llevado, no sólo a Medio Oriente sino a todo el mundo musulmán, a un violento frenesí religioso, desorganizado pero mortífero, que se reflejó no sólo en el Monte del Templo, sino también en Canadá, Bruselas y Alemania. No hay lugar en el mundo donde haya musulmanes que, en este momento, no esté en agitación religiosa, aunque es aún mayor aquí. Hay una conexión directa entre el apuñalamiento en la estación de tren de Tel Aviv y las imágenes de decapitaciones del Estado islámico.

Pero en nuestro caso, razones políticas y nacionalistas se unen con la combinación, en todo el mundo, del Islam y la escalada violenta.

Podemos consolarnos con un hecho: A diferencia de los políticos nacionalistas y religiosos de ambos lados, que inflaman las pasiones y hacen una contribución considerable a la violencia, las fuerzas de seguridad israelíes, realmente, han aprendido las lecciones de la Primera Intifada. Refuerzos policiales son visibles tanto en Jerusalén como en los centros de población del sector árabe, y el ejército está haciendo lo que hace falta en Judea y Samaria. Pero la manta de seguridad es pequeña, la policía no puede estar en todas partes, y si son demasiado duros sólo alimentarán las llamas – como ocurrió durante la primera y segunda intifadas – en lugar de sofocarlas.

Cada muerte palestina inflamará aún más las pasiones, sobre todo si las circunstancias de cualquier muerte no son del todo claras, o la población árabe cree que esa persona ha sido víctima de abuso por parte de las fuerzas de seguridad israelíes. Desgraciadamente, sólo si un terrorista es muerto después de que asesinó a algunos judíos, la muerte es aceptada en la calle árabe. En este caso, se lo considera inmediatamente un mártir y se convierte en un símbolo y sirve para echar más leña al fuego. De esta manera, la Tercera Intifada de los palestinos en Jerusalén y en ambos lados de la Línea Verde se intensifica y crece.

Con el fin de poner fin a esta intifada, la conciencia pública es clave, ya que ha demostrado ser eficaz durante las intifadas anteriores. Más allá de eso, hay que reconocer que este es un fenómeno pan-palestino que se inspira en el brote religioso islámico que se desarrolla en Medio Oriente y de hecho en muchas otras partes del mundo.

Otra forma de hacer frente a este fenómeno es inundar las calles de Israel, incluyendo Jerusalén y la Margen Occidental, con fuerzas de seguridad. Si fuera necesario, se podría introducir patrullas de las FDI en territorio israelí, si la situación lo justificara como lo fue durante las otras intifadas. La policía por sí sola no puede hacer el trabajo, y tenemos que reconocer eso. Después que las cosas se calmen un poco, podría ser posible retirar el ejército.

Además, también debería haber reglas estrictas para los soldados de las FDI y la policía en cuanto a abrir fuego, restringiendo el uso de armas de fuego solamente cuando exista una evidente y tangible amenaza a la vida. También se debe tener cuidado de que las fuerzas de seguridad roten y trabajen en equipos de al menos cinco o seis, para evitar una situación en la que estén expuestos a violencia o problemas que realmente amenacen la vida, como en la Margen Occidental o el sector árabe.

En otros lugares, se deben tomar medidas de la segunda intifada para bloquear la entrada de extranjeros ilegales a Israel, incluyendo reforzar inspecciones en los pasos fronterizos entre Israel y la Margen Occidental.

Otro método es decirle a los políticos que paren con la incitación, y luego tomar todas las medidas necesarias contra de ellos para asegurar que muestren moderación. Todas estas medidas, si se toman al mismo tiempo, pueden conducir a la calma, y aunque la calma total no se restablezca, disuadirían esos ataques que son alimentados por la palabrería de la incitación y la motivación religiosa.

Fuente: Israel Opinion

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