viernes, 5 de septiembre de 2014

TAL COMO UN ESTADO: EL GOBIERNO DEL EI EN SIRIA


La organización EI gobierna, con mano dura, las ciudades a lo largo del noreste de Siria. La organización, conocida por sus crueles actos, suministra electricidad y agua, paga sueldos, controla el movimiento y administra casi todo desde panaderías y bancos hasta escuelas, juzgados y mezquitas. Las tácticas sin misericordia en el campo de batalla, y la rígida imposición de la ley islámica, son las que llevaron la organización a los titulares del mundo. Los habitantes de la región cuentan que mucha de la fuerza de la organización, se encuentra justamente en su eficacia y en su capacidad práctica de gobernar.
El distrito de Raqqa, al este de Siria, ejemplifica del mejor modo los métodos e intenciones de ISIS. Los miembros de la organización jihadista lo controlan y lo mantienen, como ejemplo de una vida bajo “califatos islámicos”, que esperan un día extenderse desde China hasta el continente europeo. La capital del distrito, la combativa ciudad de Raqqa, fue hogar de un cuarto de millón de personas antes que la guerra civil comenzara en Siria (2011). La organización, casi no deja institución o servicio público por fuera de su control. “Vamos a ser sinceros.Ellos hacen una tarea organizativa masiva. Es impresionante”, cuenta un activista político de Raqqa que huyó de la ciudad y, ahora, reside en un pequeño poblado turco, en el límite entre los países.
Los periodistas de Reuters no pudieron visitar la zona por motivos de seguridad. En las entrevistas, realizadas desde “lejos”, cuentan los habitantes, los combatientes de ISIS e, incluso, activistas políticos, opuestos a la organización, cómo crearon, en menos de un año, una estructura similar a un gobierno bajo la manga del líder Abu Bakr al-Baghdadi.
La focalización de ISIS en el noreste de Siria despertó el temor de los países de la región y las potencias de Occidente. El mes pasado, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, denominó a ISIS como un “Cáncer” que debe ser removido del Medio Oriente.
Al mismo tiempo, aviones norteamericanos bombardearon objetivos bajo control de ISIS en Irak. Sin embargo, ISIS sembró presencia en el tejido vital de lugares como Raqqa, de manera tan fundada que será casi imposible, para Estados Unidos (y por supuesto para las fuerzas iraquíes, sirias y kurdas), alejar a la organización de la región.
Raqqa: la novia de la revuelta, extraída a Assad
El año pasado, Raqqa se convirtió en la primera ciudad en Siria, que cayó a manos de los rebeldes que combaten contra Bashar Assad. Los rebeldes la llamaron entonces “la novia de la revolución”. Una variedad de organizaciones rebeldes, desde islamistas extremos a religiosos moderados, mantuvieron territorio en la ciudad. Pero, el claro control, quedó en manos de los islamistas. En un año, ISIS se apoderó de la ciudad y “borró”, sin misericordia, a los rebeldes de la resistencia. Los activistas políticos, que criticaron la organización, fueron asesinados, desaparecieron o huyeron a Turquía. La organización impuso la prohibición al consumo de alcohol. Cerró los negocios en la ciudad, desde el mediodía, y las calles de Raqqa quedaron paralizadas con la caída del sol. La comunicación con el resto del mundo, incluidas ciudades y poblados vecinos, era permitida solo a través del Centro de Comunicaciones de ISIS. La mayor parte de los rebeldes y activistas políticos que no huyeron de la región, “retomaron las fuentes” y prometieron su lealtad al líder al-Baghdadi que los perdonó por sus “pecados” contra ISIS.
Tras la primera represión, la organización comenzó a crear servicios e instituciones –una clara manifestación acerca de su propósito de permanecer y hacer uso de la región como base para su aspiración de cerrar los límites nacionales y establecer un “estado islámico”. “Somos un estado”, cuenta uno de los comandantes de ISIS en el distrito. “Gobernamos de acuerdo a la ley divina, por lo que es una maravilla aquí”, dice. Tal como los activistas y rebeldes prometieron lealtad a ISIS, también los musulmanes-sunitas que trabajan en el gobierno de Assad.
”Los civiles sin pertenencia política, se adaptaron a la presencia de ISIS, debido a que están golpeadas pero, también, sinceramente, con motivo de la tarea de las organizaciones que desarrollan en Raqqa”, cuenta un ciudadano que se opuso, en el pasado, a la organización. Según uno de los habitantes, desde la ocupación Raqqa, ISIS “recicló y reorganizó todas las instituciones, inclusive el Ministerio de Defensa al consumidor y la Dirección de Juzgado civil”.
Brutalidad y pragmatismo
Solo en las últimas semanas, los combatientes de ISIS, transmitieron fotos de las decapitaciones de los periodistas norteamericanos, James Foley y Steven Sotloff, soldados kurdos y libaneses capturados y la matanza de decenas de prisioneros sirios vestidos solo con calzoncillos. El uso que hace la organización de la violencia no tiene distinción. Cuando es adecuado a sus intereses, ISIS sabe comerciar con empresarios leales al régimen de Assad. Según uno de los combatientes, un ex - trabajador de Assad, es responsable, ahora, del molino de harina y su distribución a las panaderías en Raqqa. Los trabajadores de Raqqa, que suministran electricidad y agua, quedaron en sus cargos a pesar que la región está ocupada. La voluntad de ISIS por hacer uso de quienes trabajaron con Assad exhibe un pragmatismo sobre el cual contaron los habitantes y activistas, como indispensable para tener éxito en la defensa del territorio ocupado.
Los hombres de ISIS fueron asistidos por expertos llegados de diversos países, de Norafrica y Europa. Por ejemplo, el hombre designado por al-Baghdadi para la administración y desarrollo del sistema electromecánico en Raqqa es doctorado de Túnez, que abandonó el país, a fin de servir el estado”. Al-Baghdadi, interesado en mostrar que la organización cuenta con un gobierno de verdad y no es “así nomás”, una organización extremista que, a causa de los acontecimientos gobierna el territorio, separó las acciones militares de la administración civil y alistó a parte de los combatientes solo para funciones “civiles”, como policías. El líder de ISIS, designó a secretarios civiles para funciones paralelas a ministros de gobierno, a fin de dirigir las instituciones y desarrollar los diferentes sectores.
Regiones administrativas fueron divididas en distritos. Los combatientes y trabajadores de los distritos obtuvieron un sueldo de un departamento llamado “Casa del tesoro musulmán”, institución que recuerda al Ministerio del Tesoro, y un banco destinado a aminorar la pobreza. Los combatientes obtuvieron departamentos, parte de los cuales fueron expropiados a locales no sunitas o a trabajadores del gobierno que huyeron de la región, y también 400-hasta 600 dólares por mes –suficiente para pagar por una calidad de vida básica en la zona pobre del noreste de Siria.
Uno de los combatientes cuenta que ISIS, otorgó dinero a las familias pobres. Según él, una viuda puede obtener 100 dólares para ella y para cada niño suyo. ISIS controla que el aumento del costo de vida se mantenga bajo. Los comerciantes, que cambian los precios, son penados y sus negocios clausurados. ISIS impuso impuestos islámicos a los comerciantes ricos y a las familias pudientes. “Nosotros solo cumplimos con el Islam ya que se trata de un impuesto islámico que Di-s impone”, dice un jihadista de Raqqa. Con respecto a los ingresos de la organización, los analistas estiman que ISIS obtuvo decenas de millones de dólares por la venta de petróleo a los empresarios turcos e iraquíes y de los recates por los rehenes capturados.
El líder al-Baghdadi
En el corazón del sistema de ISIS, se encuentra su líder, al-Baghdadi, quien en junio se auto-definió como “Califa” –gobernante de todos los musulmanes en el mundo, después de cortar su relación con al-Qaeda. Los habitantes, combatientes y activistas, acuerdan que al- Baghdadi está involucrado, en forma considerable, en los sucesos de Raqqa y tiene la última palabra en todas las decisiones. Incluso, los precios determinados para los productos locales, pasan por su mano, cuentan las fuentes locales. Los habitantes dicen que al-Baghdadi aprobó las decapitaciones de Foley y Sotloff, como otras ejecuciones y castigos a los delincuentes que fueron condenados en los tribunales de ISIS. En el campo de batalla, los combatientes lo describen como “comandante firme y experimentado”. Un combatiente sirio cuenta que al-Baghdadi, lidera las batallas centrales, como en julio cuando fue reconquistada la base del ejército de Siria, conocida por el nombre de “División 17”, la primera, en la ola de derrotas que provocó la organización al gobierno de Siria en la zona de Raqqa. “No abandona a sus hermanos. En la re-conquista de la “División 17”, resultó levemente herido pero, ahora, se repuso”, dijo el combatiente. “Todo el tiempo avanza. No permanece en su solo lugar. Pasa de Raqqa a al-Zor y Mosul. Lidera las batallas”.
La Jihad- Próxima generación
A pesar que el pragmatismo fue la clave para la victoria de la organización, la ideología es indispensable para el gobierno de ISIS. Por medio de la declaración sobre los califatos y la creación de un “estado”, al-Baghdadi intenta atraer a los jihadistas extranjeros y expertos de otros países. Los seguidores de la organización cuentan que miles ya respondieron al llamado. Fuentes en Raqqa cuentan que los islamistas ricos de todo el mundo enviaron dinero al distrito para apoyar los califatos. Según fuentes en Raqqa, la organización controla, ahora, tres fábricas de armas para la producción de misiles. Los combatientes cuentan que científicos extranjeros, como musulmanes de China, se encuentran en una localización asilada con custodios. Científicos y personas, con títulos, se incorporan al Estado”, dice uno de los jihadistas.
La organización recibe en sus filas a mujeres que quieren combatir y ejercita con ellas el “Islam verdadero” y los motivos para la batalla. ISIS invierte en forma considerable en la próxima generación, inclusive niños y su ideología. El programa de estudios y de educación superior incluye, ahora, más material sobre el islam.
En las mezquitas funcionan organizaciones educativas islámicas que enseñan a los combatientes extranjeros que llegaron en el último tiempo a Raqqa. Los jihadistas sostienen que se registra un significativo aumento en la incorporación a ISIS desde la declaración de al-Baghdadi sobre la conformación de califatos Islámicos. “Cada tres días recibimos, por lo menos, a 1000 combatientes. Las casas de alojamiento están llenas de Mujahidin. Se nos acaban los sitios en los que podemos absorberlos”, dice un jihadista árabe.
Fuetne: ynet


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