martes, 12 de agosto de 2014

El Estado Islámico sigue fortaleciéndose en su santuario en Siria


El Estado Islámico está pelando en cinco frentes simultaneamente con tan solo 10 mil terreroristas.

"Mientras yo contemplaba los cuernos, he aquí que otro cuerno pequeño salía entre ellos, y delante de él fueron arrancados tres cuernos de los primeros".


BEIRUT—El Estado Islámico en gran parte no se ha visto perturbado en su base operativa en Siria, donde se está fortaleciendo y atrayendo nuevos reclutas en momentos en que el mundo se enfoca en impedir el avance del grupo en Irak.
Pese a los ataques aéreos en el norte de Irak, las banderas negras del Estado Islámico aún ondean sobre sus edificios administrativos y viviendas en Raqqa, en el norte de Siria, dicen residentes. Nuevos reclutas de todo Medio Oriente y Europa continúan llegando a Raqqa en autobuses o taxis desde Turquía, acompañados por sus familias, y viven en las mejores residencias.
El Estado Islámico está creando un ejército que puede llevar a cabo una guerra convencional contra fuerzas armadas débiles como las de Irak y al mismo tiempo emplear tácticas de guerrilla utilizadas por grupos como Al Qaeda. Pese a que las autoridades estadounidenses creen que el líder del Estado Islámico, Abu Bakr al-Baghdadi, se encuentra en Siria, los ataques aéreos de Estados Unidos están limitados a la región norte de Irak, lo que pone de manifiesto el poco alcance que tendrá la campaña militar contra el grupo extremista.


"Saben que EE.UU. no atacará en Siria", dijo un diplomático europeo con sede en Medio Oriente en junio, mientras veía como el Estado Islámico continuaba ganando territorio iraquí mientras trasladaba todos los armamentos que tomó de las fuerzas armadas de Irak a Siria. "Pero para los estadounidenses, Irak es diferente y (el Estado Islámico) sabe eso".
Para EE.UU., atacar a los milicianos en su avance sobre Erbil, en el norte de Irak, es una clara decisión política para proteger a minorías, entre ellos cristianos y yazidíes, de una matanza al tiempo que ayuda a sus aliados en Bagdad.
En Siria, sin embargo, los ataques de EE.UU. contra el Estado Islámico ayudarían involuntariamente al régimen del presidente Bashar al-Assad a legitimar militar y políticamente al gobierno en Damasco a costa de la oposición. EE.UU. podría estar postergando un ataque al Estado Islámico en Siria hasta que pueda crear un plan más exhaustivo para resolver la revolución que se convirtió en guerra civil hace ya tres años, dicen analistas y miembros de la oposición.


Mientras el presidente estadounidense, Barack Obama, analiza sus opciones respecto a Siria —entre ellas proveer más armas y entrenamiento al golpeado Ejército Libre Sirio —, el Estado Islámico continúa tomando territorio en el país y amenaza con desestabilizar partes de Medio Oriente.
Según estimaciones que realizó EE.UU. en junio, el Estado Islámico tenía cerca de 10.000 soldados, si bien diplomáticos europeos dicen que la cifra podría haberse duplicado desde entonces, lo que refleja los reducidos que son los informes de inteligencia sobre el grupo. El Estado Islámico también ha atraído combatientes del casi difunto Ejército Libre Sirio y el Frente Islámico, cuyas fuerzas tienen pocas armas, municiones o dinero.

 EE.UU. no ha querido proveer grandes cantidades de armamentos sofisticados al Ejército Libre Sirio por miedo a que caigan en manos de extremistas y también ha bloqueado los suministros de países del Golfo Pérsico. No obstante, esos temores se volvieron realidad cuando los milicianos incautaron armas estadounidenses del ejército iraquí en junio. Las fuerzas armadas de EE.UU. buscan destruir los armamentos avanzados que el Estado Islámico está usando en su avance sobre Erbil. 

Fuente: WSJ

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