lunes, 21 de julio de 2014

ROMANOS 11: EL REMANENTE DE ISRAEL


Romanos 11:25 - 7 Misterios

1. El misterio de la piedad (1 Timoteo 3:16)
2. El misterio que Cristo habite en el creyente (Colosenses 1:27)
3. El misterio del cuerpo de Cristo (Efesios 1:22-23)
4. El misterio de iniquidad (2 Tesalonicenses 2:7-8)
5. El misterio del Arrebatamiento (1 Corintios 15:51.57)
6. El misterio de la ceguera de Israel (Romanos 11:25)
7. El misterio de su voluntad (Efesios 1:9-10)


Romanos 11:25-29

El pueblo de Israel no fue rechazado

1. Fue destinado para ser una bendición para todas las naciones (olivo santo)
   a. Antes del nacimiento de Cristo, por la posesión de la Escritura y de la fe en el Dios vivo e invisible.
   b. A través del nacimiento del descendiente de Abraham, Jesucristo.

2. Fue destituido por un tiempo del ministerio de mediador de la salvación para las naciones.
   a. A través  de la ceguera del pueblo y de sus líderes.
   b. Sin embargo, Israel continua siendo el olivo, que creen el Señor, están en el lugar de todo Israel, junto con los creyentes de las naciones que son injertados en lugar del pueblo de Israel.
   c. A esta Iglesia de Jesucristo (los elegidos entre los judíos y las naciones) le fue confiada la proclamación del Evangelio.

 
Romanos 11:26 El Señor viene

El Señor vendra a buscar a los suyos para si (Juan 14:3)
Transformar nuestros cuerpos desgastados (Filipenses 3:20-21)
Restaurar a Israel (Romanos 11:26)
Pastorear a las naciones (Apocalipsis 12:5)
Castigar a los perversos (2 Tesalonicenses 2:8)
Reinar sobre la tierra (Apocalipsis 20:4)
Restaurar todas las cosas (Romanos 8:21 ; Isaías 35;1-2)



El remanente de Israel

11 Por lo tanto, pregunto: ¿Acaso Dios desechó a su pueblo? ¡De ninguna manera! Porque también yo soy israelita, descendiente de Abrahán y de la tribu de Benjamín. Dios no desechó a su pueblo, al cual conoció desde un principio. ¿No saben ustedes lo que dice la Escritura acerca de Elías, de cómo invocó a Dios contra Israel, cuando dijo: «Señor, han dado muerte a tus profetas, y han derribado tus altares. Sólo yo he quedado, y procuran matarme»? ¿Y cuál fue la respuesta divina? «Me he reservado siete mil hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal.» De la misma manera, aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia. Y si es por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no sería gracia. Y si fuera por obras, ya no sería gracia; de otra manera la obra ya no es obra.
¿Entonces, qué? Israel no ha alcanzado lo que buscaba, pero los escogidos sí lo han alcanzado, y los demás fueron endurecidos. Como está escrito: «Dios les dio un espíritu de estupor, y así son hasta el día de hoy. Tienen ojos que no ven y oídos que no oyen.» Y David dice:
«Que sus banquetes se conviertan en trampa y en red,
En tropezadero y en retribución;
10 Que sus ojos se nublen para que no vean,
Y sus espaldas se encorven para siempre.»

La salvación de los no judíos

11 Pregunto entonces: «¿Será que los de Israel tropezaron para caer?» ¡De ninguna manera! Más bien, su transgresión redundó en la salvación de los no judíos, para que los israelitas se pongan celosos. 12 Pues si su transgresión ha enriquecido al mundo, y su fracaso ha enriquecido a los no judíos, ¡mucho más será lo que logre su plena restauración!
13 Ahora les hablo a ustedes, a los que no son judíos. Por cuanto yo soy el apóstol de ustedes, honro mi ministerio. 14 Yo quisiera poner celosos a los de mi sangre, y de esa manera salvar a algunos de ellos. 15 Porque si su exclusión trajo como resultado la reconciliación del mundo, ¿qué resultará de su admisión, sino vida de entre los muertos? 16 Si la primera parte de la masa es santa, también lo es la masa restante; y si la raíz es santa, también lo son las ramas.
17 Si algunas de las ramas fueron cortadas, y tú, que eras un olivo silvestre, fuiste injertado en su lugar y has venido a participar de la raíz y de la rica savia del olivo, 18 no te jactes contra las ramas; y si te jactas, conviene que sepas que no eres tú el que sustenta a la raíz, sino que es la raíz la que te sustenta a ti. 19 Tal vez digas: «Las ramas fueron cortadas para que yo fuera injertado.» 20 De acuerdo. Pero ellas fueron cortadas por su incredulidad, y tú te mantienes firme por la fe. Por lo tanto, no seas soberbio, sino temeroso. 21 Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, tampoco a ti te perdonará. 22 Por lo tanto, toma en cuenta la bondad y la severidad de Dios; severidad para con los que cayeron, pero bondad para contigo, si permaneces en esa bondad, pues de otra manera también tú serás cortado. 23 Y aun ellos pueden ser injertados, si no permanecen en su incredulidad, pues Dios es poderoso para volver a injertarlos. 24 Porque si tú, que por naturaleza eras un olivo silvestre, contra la naturaleza fuiste cortado e injertado en el buen olivo, ¡con más razón éstos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo!

La restauración de Israel

25 Hermanos, no quiero que ignoren este misterio, para que no se vuelvan arrogantes. Parte de Israel se ha endurecido, y esto será así hasta que se haya incorporado la totalidad de los no judíos; 26 y después de eso todo Israel será salvo. Como está escrito:
«El Libertador vendrá de Sión,
y apartará de Jacob la impiedad.
27 Y éste será mi pacto con ellos,
cuando yo quite sus pecados.»
28 Así que, en cuanto al evangelio, son enemigos por causa de ustedes; pero en cuanto a la elección, son amados por causa de sus antepasados. 29 Porque los dones y el llamamiento de Dios son irrevocables. 30 Así como en otro tiempo ustedes eran desobedientes a Dios, pero ahora han alcanzado misericordia por la desobediencia de ellos, 31 así también éstos han sido desobedientes ahora, para que por la misericordia concedida a ustedes también ellos alcancen misericordia. 32 Porque Dios sujetó a todos a la desobediencia, para tener misericordia de todos.
33 ¡Qué profundas son las riquezas de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán incomprensibles son sus juicios, e inescrutables sus caminos! 34 Porque ¿quién ha entendido la mente del Señor? ¿O quién ha sido su consejero? 35 ¿O quién le dio a él primero, para que él tenga que devolverlo? 36 Ciertamente, todas las cosas son de él, y por él, y para él. ¡A él sea la gloria por siempre! Amén.

Reina Valera Contemporánea (RVC)

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