lunes, 21 de julio de 2014

¿QUÉ SIGNIFICA UN CALIFATO ISLÁMICO EN IRAK Y A NIVEL MUNDIAL?


¿QUÉ SIGNIFICA UN "CALIFATO ISLÁMICO" EN IRAK?

Por el Teniente Coronel (Ret.) JONATHAN D. ALEVI

- El recientemente declarado “Estado Islámico” está tratando de reforzar sus logros en el campo de batalla en Siria e Irak, creando una nueva entidad religiosa musulmana sunnita, para derrocar el orden político regional prevalente enraizado en el Acuerdo Sykes-Picot (1916).

- La capacidad militar del “Estado Islámico” en Irak para expandir los territorios bajo su gobierno es limitada. Por lo tanto, sus líderes están llamando directamente a los musulmanes de todo el mundo para apoyar el califato y rebelarse contra los gobiernos existentes.

- La declaración del califato hace escalar el conflicto entre sunnitas y shiitas y es probable que impacte en las comunidades musulmanas de Occidente también.

- Al surgir una nueva realidad regional en Medio Oriente, Israel enfrenta nuevos y más complejos desafíos de seguridad que en el pasado. Dichas amenazas, una vez más, focalizan claramente el tema de las fronteras defendibles al oeste del río Jordan.

- En el primer día del mes del Ramadan (29 de junio 2014), el día en que se celebró el World Pride Day como señal de progreso social y cultural, el restablecimiento del Califato Islámico (Estado) fue declarado en Irak y un califa fue designado para liderarlo.

- La declaración del establecimiento del califato fue transmitida a través del audiotape por Abu Muhammad al-Adnani, vocero de ISIS -Estado Islámico en Irak y el Levante (Siria Mayor)- que cambió su nombre al de “Estado Islámico”.

Implicancias de la Declaración del Califato Islámico

El Estado Islámico está tratando de reforzar sus logros en el campo de batalla en Siria e Irak al crear una nueva entidad religiosa musulmana sunnita que amenaza con derrocar el orden político regional prevalente, enraizado en el Acuerdo Sykes-Picot de 1916, que establece las fronteras y repartió al Medio Oriente en esferas europeas de influencia. El gobierno del califato es aplicado al territorio bajo su control. Este gobierno, sin embargo, no acepta las fronteras existentes o la división de los musulmanes en diferentes estados sobre una base nacional. En vista del Estado islámico, el primer pecado que llevó al colapso del Imperio Otomano, que fue una continuación del gobierno del califato, yace en el nacionalismo y en la adopción de ideologías de Occidente, tales como la democracia, que son extrañas al Islam. Por lo tanto, la Jihad está destinada a derrocar el orden existente y permitir la expansión de las fronteras del califato para comprender todo el territorio donde viven musulmanes.

El objetivo principal del Estado islámico es atrincherar su gobierno (imponiendo su autoridad y derrocando a las milicias locales como la de los kurdos) y repeler el contra ataque por parte de armadas de Irak y Siria, que están apoyadas completamente por Irán y Rusia.

La capacidad militar del Estado islámico para expandir los territorios bajo su gobierno es limitada. Por lo tanto, sus líderes están tratando de alcanzar multiplicadores de fuerzas llamando directamente a musulmanes de todo el mundo a que apoyen el califato y llamando a la población musulmana para rebelarse contra los gobiernos existentes y por lo tanto acelerar la revolución islámica mundial. El timing de la declaración a comienzos del mes del Ramadan es de importancia suprema en este contexto. La organización Hizb ut-Tahrir (que tiene además ramas en Occidente) ya ha acelerado su bienvenida a la declaración del califato. El temor por el estado islámico en Arabia Saudita es evidente (la joya de la corona en la visión del Estado Islámico de la conquista, en Jordania (el nexo débil), y en otros países (Líbano ha tenido conocimiento de la designación del líder del Estado islámico). El peligro de inestabilidad regional es mayor que nunca.

El Califato amenaza a la Hermandad Musulmana

La declaración del califato plantea un desafío a las organizaciones islámicas rivales y particularmente a la Hermandad Musulmana, que ha tratado de promover el concepto de un “Islam político” que combina el Islam y la democracia (de acuerdo con la interpretación islámica) y está destinado a lograr el objetivo último del gobierno islámico global en etapas. Durante los últimos años el Estado islámico ha dejado en claro que no considera la opción de compromisos con organizaciones que no aceptan de manera incuestionable o total su autoridad, como fue bien evidente en la sangrienta guerra que emprendió contra la organización Jabhat al-Nusra apoyada por Al-Qaeda en Siria, hasta que extrajo una declaración de lealtad de este grupo.

La declaración del califato escala el conflicto entre sunnitas y shiitas y es probable que impacte en las comunidades musulmanas en Occidente también. En el contexto musulmán sunnita, el sentido de identificación con el califato crea condiciones para la actividad expandida por grupos asociados con el Islam radical en Occidente, incluyendo tanto el reclutamiento de mujahidden para el combate como la perpetración de ataques terroristas.

Israel, que no está directamente mencionado en el discurso que declara el establecimiento del califato islámico, está incluido entre los enemigos que los musulmanes que están dispuestos a destruir para implementar la ley islámica en el mundo. Al surgir una nueva realidad regional en el Medio Oriente, Israel enfrenta nuevos y más complejos desafíos que en el pasado. Dichos desafíos incluyen el incremento del Islam radical, la creciente participación militar iraní en las inmediaciones de Israel, amenazas directas a la estabilidad del Reino Hashemita en Jordania y el fortalecimiento de elementos que apoyan el Estado Islámico en territorios palestinos. Dichas amenazas una vez más focalizan claramente el tema de las fronteras defendibles al oeste del Río Jordan.

Puntos Principales de la “Declaración del Califato”, que está titulado como “Ésta es la Promesa de Alá”.

Establecimiento de un califato islámico: El gobierno del califato se extiende sobre los territorios bajo el control del Estado islámico en Siria e Irak (“desde Aleppo hasta Diyala”). El Consejo de Shura (Consejo Consultivo) del Estado islámico ha designado a Abu Bakr al-Baghdadi como el califa.

Implementación de la ley islámica (sharia): El Estado islámico ha cumplido con las condiciones para el establecimiento del califato. Las mismas incluyen entre otras la implementación práctica de la ley de sharia en los territorios bajo su gobierno, con cortes islámicas establecidas que establezcan las sentencias de acuerdo con el Islam (ejecuciones, crucifixiones, amputaciones, flagelación, etc.); las mezquitas toman la responsabilidad de inculcar el ethos de la próxima generación; y la puesta en acto de los principios de “la cruz se hace añicos” y “las tumbas son destruidas”.

El fortalecimiento del gobierno del califato islámico: El Estado islámico ha negado la validez de las organizaciones y encuadres islámicos independientes, exigiendo que todas las organizaciones acepten el nuevo gobierno y se subyuguen completamente a éste.

La supremacía de los musulmanes sobre los pueblos del mundo y el objetivo de un control islámico del mundo: Los musulmanes son los mejores entre las naciones, y sobre ellos Alá ha otorgado su promesa de liderar el mundo bajo la condición que lo veneren y no incorporen ningún otro D´s a la creencia en Alá ni adopten ninguna ideología además de la del islam. Este es el momento de la Jihad y de tomar el camino del Profeta Mahoma, después de cuya muerte la nación musulmana fue capaz de lograr victorias sobre el Imperio Bizantino y el Imperio Persa con sus líderes convirtiéndose en reyes y gobernantes del mundo (lo que implica que la nación islámica de hoy es capaz de derrocar a los imperios infieles).

La representación de los musulmanes en todo el mundo: la autoridad del califato islámico no está limitada al territorio geográfico bajo su control directo; en lugar de eso el califa Abu Bakr al-Baghdadi es el gobernante legal de todos los musulmanes en el mundo y es su deber expresarle lealtad y obedecer sus instrucciones.

El rechazo de la democracia, el secularismo y el nacionalismo: El Estado Islámico encomienda a los musulmanes a renunciar a toda visión del mundo opuesta al islam, particularmente la democracia, el secularismo y el nacionalismo y a regresar a la religión del Islam y por lo tanto cumplir con las condiciones de la promesa de Alá respecto a la subyugación del mundo entero a la ley del Islam.

La continua Jihad en todas partes: en un mensaje a los mujahideen, el Estado islámico llamó a continuar la guerra santa a la luz del hecho que Alá ha bendecido a los musulmanes con la Jihad y la victoria que llevó al establecimiento del califato, acontecimientos que siembran enormes temores en Occidente y en Oriente.

Fuente: Jerusalem Issue Briefs - 1º de Julio de 2014

http://jcpa.org/article/initial-implications-declaration-islamic-caliphate-iraq-syria/

FUENTE: CIDIPAL-ALEVI-CALIFATO ISLÁMICO-04/07/14

REFLEXIÓN:

Cuanto más extremista se vuelva el islam fanático más reacción se producirá en su contra y será generalizada.

En realidad se trata de la toma del poder en su versión más agresiva, esta vez con un nuevo líder que poco tiempo atrás era desconocido. ISIS parecía ser un grupo más, solo que más cruel, pues es algo más que eso, es un grupo que aspira al poder total y la imposición del islam en el mundo. nada menos. Conseguirá más adeptos pero también más enemigos que lo enfrentarán porque ellos también ansían liderar el islam. Es prácticamente imposible que una sola visión del islam, la sunita, logre que otra importante, como la de los chiítas, se subordine a ella. Si bien ambas son islámicas, son enemigas y están en lucha desde hace siglos.

Presenciaremos una batalla cruenta donde lo más importante será que este califato no se apodere de armas de destrucción masiva que amenace la estabilidd y paz del mundo. Es probable que antiguas sectas enemigas no tengan más opción que aliarse ante esta nueva situación y que reciban apoyo inclusive de quienes son también sus enemigos, los "infieles", para derrotar a este autodenominado "califato mundial" que amenaza a todos.

Y la batalla será feroz, al estilo de las batallas de antaño, donde hay sumisión o muerte. Entre ellos no habrá piedad, no intentarán "entenderse" ni discutir al estilo occidental, habrá un vencedor y seguramente será el que tenga más fuerza y apoyo popular, los pueblos no se suicidan.

Están en juego la supremacía y supervivencia de los estados árabes islámicos teocráticos o seculares, más religiosos o menos, pero que no aceptarán que su poder pase a manos de este grupo que consigue adeptos por el terror y una mejor paga. Será hora de preguntarse si los estados que lucharon por el control en Siria e Irak, no crearon un Frankestein con vida propia y si podrán derrotarlo antes de sufrir mucho más bajo su yugo.

De todas maneras esta lucha anuncia muchas muertes, mucho dolor y nuevos refugiados de los que se deberán hacer cargo los estados limítrofes y el mundo entero tendrá que ayudar a sostenerlos. La gente no tiene la culpa, huye hacia la vida, el islam fanático los acosa

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