sábado, 5 de julio de 2014

Lecciones del pasado para el califato del siglo XXI


El rápido avance del grupo Estado Islámico de Irak y el Levante, el tan mentado ISIS, y la declaración de un califato islámico en los territorios que domina en Irak y Siria tomó al mundo por sorpresa y dejó a varias de las potencias sin saber exactamente cómo responder.

El catedrático de culturas clásicas en la Universidad de Stanford y autor del libro "La guerra: ¿para qué es buena?", Ian Morris, señala que ya hubo una experiencia similar que indica cuál camino tomar. Esta es su opinión:

Hace 13 siglos, un califato islámico se extendía desde Portugal hasta Pakistán y gobernaba sobre el 20% de la población mundial. Ahora, el califato está de vuelta.
Desde luego que el califato proclamado por el Estado Islámico de Irak y el Levante, ISIS, el domingo pasado no es muy impresionante. Comanda a unos pocos miles de fanáticos mal armados en bandas dispares.

Las grandes potencias lo podrían aplastar en pocos días si hicieran el esfuerzo.
Pero el califato original tampoco era muy impresionante... al principio, por lo menos.
Los califas originales también comandaban apenas a unos pocos miles de fanáticos. Empezaron a infiltrar el desierto árabe en la década de los 630 d.C. impulsados por la nueva fe del Islam.
Las grandes potencias -Persia y Bizancio- podrían haber aplastado la insurrección fácilmente si hubieran hecho el esfuerzo.
Abu Bakr al Baghdadi

Abu Bakr al Baghdadi, el nuevo califa, no es un personaje muy conocido y apenas hay dos fotos de él en circulación.
Pero no lo hicieron.
Cada potencia pensó que actuar iba a costar muy caro.
O que enfrentar a los insurgentes resultaría en una ventaja para la otra potencia.
O que sus sujetos estaban cansados de la guerra.
Con tantas razones para no actuar, ninguna de las dos potencias hizo nada.
Dejada a la deriva, la resistencia local contra los insurgentes sencillamente se disolvió, de la misma manera que lo hizo el ejército iraquí en Mosul hace tres semanas.
En el año 639, todo Egipto se rindió ante sólo 4.000 insurgentes musulmanes, más o menos el mismo número que hoy en día comanda ISIS.
Todo el Imperio Persa colapsó apenas unos pocos años más tarde.
En este momento, Abu Bakr al Baghdadi, el califa del siglo XXI, no parece tan peligroso.
ISIS está repleto de facciones rivales. Incluso al Qaeda lo rechazó.
Pero mucho de eso era cierto en el caso del primer califa.

Militante chileno de Isis

Los militantes de Isis no reconocen las fronteras establecidas.
Ese hombre, también llamado Abu Bakr, se inventó el empleo de "califa" en las horas críticas que siguieron a la muerte del profeta Mahoma en 632.
En esa época, el Islam era sólo una insurgencia caótica y sus anárquicos caudillos árabes no querían tener nada que ver con un rey.
El califa era diferente. En árabe, la palabra significa "diputado" (de Alá) y "sucesor" (del profeta), pero no "gobernante", así que Abu Bakr se proclamó califa.
La desventaja era que Abu Bakr no podía forzar a nadie a hacer lo que él decía, pero esa nunca había sido una posibilidad en todo caso.
La ventaja era que su autoridad religiosa podía inspirar a células insurgentes a compartir los mismos enemigos.
Las alianzas podían cambiar, las bandas de fanáticos podían unirse o retirarse, pero la lucha continuaría.
El nuevo califa, Abu Bakr al Baghdadi, entiende todo esto. También sabe que ser un califa siempre ha consistido en luchar contra otros musulmanes tanto como contra cristianos y judíos.

Imagen divulgada por militantes

Esta imagen fue divulgada por los militantes para mostrar cómo tratan a sus enemigos.
En 680, el nieto del profeta Mahoma, Husayn ibn Ali, se rebeló contra los califas. Sólo los parientes consanguíneos del profeta, alegó Husayn, tenían el derecho de liderar el Islam. Quienes no eran parientes y se autodenominaban califas eran tiranos que tenían que ser derrocados.
Poco después Husayn murió en una batalla, y los musulmanes empezaron a dividirse en dos campos: los chiitas, que pertenecían a la facción o partido (en árabe, shiat Ali ) que seguía a Husayn, y los sunitas, que -además del Corán- le dan mucha importancia a la colección de hechos y dichos atribuidos a Mahoma (en árabe, sunna).

Una de las principales tareas de un califa sunita es matar chiitas, y Abu Bakr al Baghdadi no ha escatimado amputaciones, decapitaciones y hasta crucifixiones.

Abu Bakr al Baghdadi está siguiendo un manual de estrategia de 1.400 años de antigüedad y se ha aprendido muy bien las lecciones.

Si queremos detenerlo, tenemos que aprender de la historia.
Tenemos que actuar ya".

Tres preguntas al autor

Usted termina el artículo diciendo: "Tenemos que actuar ya"... ¿a quién se refiere?

Me refiero a las potencias occidentales que tienen la capacidad de proyectar su poderío en Irak: Estados Unidos, la OTAN... pues Irán y Rusia ya parecen estar haciendo más que cualquier otro.

ISIS está tratando de imponer a con la fuerza una forma de vivir y pensar que está convencido es la correcta. Si Occidente interviene, ¿no estaría haciendo lo mismo?

Sí, eso es absolutamente cierto. La mayoría de los problemas del mundo se pueden resolver sin necesidad de recurrir a la fuerza. Pero yo pienso que, incluso en un mundo que es más pacífico de lo que solía ser, aún quedan problemas en los que la fuerza parece ser la única opción.
¿Es justificable utilizar la fuerza para evitar que alguien haga algo? Yo pienso que lo es. ISIS tiene una interpretación muy, muy extrema del Islam -hasta al Qaeda piensa que ISIS es demasiado violento-, de manera que a mí me parece que usar la fuerza es justificado. Pero quien comparte el punto de vista de ISIS no pensará igual y uno de los problemas es que hay tanta gente en Irak descontenta con el gobierno que les parece que incluso un grupo tan extremista es mejor que lo que tienen ahora.

Cuando habla del califato de antaño, ¿se refiere también al Imperio Otomano, que -a pesar de todo- trajo tanto a Occidente y se distinguió por su tolerancia de otras culturas?

Yo me refiero principalmente a sus orígenes, en el siglo VII en la Península Arábiga, precisamente después de que muere el profeta Mahoma. El califato tiene una larga y complicada historia. Los califatos fueron establecidos en la década de 630 y duran hasta 1258, pero incluso antes ya se había vuelto un concepto vacío, nadie les prestaba atención. Después, por varios siglos hay lo que los historiadores llaman "califatos en la sombra", basados más que todo en Cairo, y luego los otomanos reviven la idea del califato. Pero, hasta donde sabemos, la primera vez que un sultán otomano utiliza la palabra "califa" es en un acuerdo de paz en 1774, de manera que es más bien una ocurrencia a posteriori. Y cuando el imperio colapsa, Turquía prohíbe la palabra en 1924. Es una historia larga y complicada.

Lo que ISIS está haciendo es muy distinto a lo que los primeros califas hicieron, pero existen esas similitudes entre las dos situaciones. Además pienso que cuando los líderes de ISIS decidieron decir que Abu Bark al Baghdadi es el nuevo califa sabían lo que estaban haciendo, lo habían pensado bien; creo que están conscientes de las similitudes históricas y del poder potencial de la idea de un califato para unificar a todos esos diversos grupos alzados en armas.

Es una idea poderosa y parte de su poder viene de su flexibilidad por lo que ha sido usada de muchas formas distintas, e ISIS no tiene ninguna intención de actuar como los sultanes otomanos, que toleraban a otros grupos religiosos en su territorio.

Fuente: BBC

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