lunes, 26 de mayo de 2014

BIBI Netanyahu: El centro del conflicto es la permanente negativa a reconocer al Estado judío


Entrevista de La Vanguardia a Bibi Netanyahu

Unas notables ojeras delatan su falta de sueño por la celebración del triunfo del Maccabi de Tel Aviv en la Euroliga la noche anterior. Más allá de la evidente pero efímera alegría por la inesperada victoria europea del equipo de baloncesto por excelencia del país, el primer ministro israelí y el Ejecutivo que preside atraviesan un momento delicado tras el enésimo fracaso de las negociaciones de paz con los palestinos. A pocos días de que el foco vuelva a situarse sobre Tierra Santa con motivo de la visita del papa Francisco, Beniamin Netanyahu concede a La Vanguardia su primera entrevista política en mucho tiempo.

El papa Francisco es una de las personas más influyentes del mundo hoy en día. ¿Cuáles son sus expectativas ante su visita a Tierra Santa en los próximos días?
Le recibiremos como a un gran líder espiritual, el líder de la Iglesia católica y, más allá de eso, como a una figura mundial. Será profunda y cálidamente bienvenido a Israel, cuna de la cristiandad. Tenemos raíces comunes y aspiraciones comunes para un mundo mejor y más pacífico que sé que el Papa comparte, así que será bienvenido como un gran amigo.

Creo que él quiere contribuir a la paz en la región. ¿Qué puede hacer realmente?
El aspecto más importante sobre el que no se ha puesto el foco es crear una cultura de paz y alejarse de la cultura de odio y genocidio que ha dominado la sociedad palestina. Hay que recordar que la mitad de la sociedad palestina está gobernada por un aliado de Irán, Hamas, que constantemente llama a la destrucción de Israel. En la otra mitad, la gobernada por la Autoridad Nacional Palestina (ANP), hay una incitación antisemita diaria contra la existencia del Estado judío. Es hora de que un líder del prestigio del papa Francisco aparezca y diga: soy un hombre de paz, la paz requiere, ciertamente, concesiones de los dos lados, pero también debe conllevar el fin de la incitación a la violencia contra el pueblo y el Estado judíos, un fenómeno que domina la sociedad palestina. Eso es algo que no ha sido escuchado y que debería de ser escuchado porque es la verdad, lo que realmente está impidiendo la paz todos estos años.

Las negociaciones de paz han sido un rotundo fracaso y fuentes oficiales de la administración Obama apuntan a Israel y la construcción en los asentamientos como culpable. ¿Cuál es su respuesta?
Hay quien culpará a Israel pase lo que pase. Fíjese en lo que ocurrió durante el mes anterior al fin de las negociaciones. Mahmud Abas, presidente de la ANP, rechazó la propuesta marco de paz del secretario de Estado norteamericano, John Kerry. Rechazó incluso discutirla y dijo que no se reuniría con él cuando viniera, así que se negó incluso a debatir la posibilidad de reconocer al Estado judío. A continuación, firma quince convenciones internacionales, algo completamente opuesto a lo establecido en todos los acuerdos de paz previos al inicio de la negociación. Y, finalmente, la gota que colma el vaso: pacta con Hamas, la organización terrorista que persigue y abiertamente llama a la destrucción de Israel. ¿Hace todo esto en cuestión de cuatro semanas y luego culpa a Israel?

En uno de sus discursos en EE.UU., en marzo, usted habló del aspecto regional de la paz. ¿Por qué no anuncia la adopción de la iniciativa árabe de paz como marco para las negociaciones? 56 estados musulmanes proponen a Israel relaciones diplomáticas a cambio de un acuerdo.
Hemos contactado últimamente, de forma discreta, con muchos países árabes. Ya no estamos ante el viejo Oriente Medio sino ante uno nuevo que quizás sorprenda en algunos aspectos porque muchos de los países árabes querrían ampliar sus relaciones con Israel, algo que algunos ya hacen aunque no sea oficial y sean discretos. Estos países entienden que el problema clave de Oriente Medio no es el palestino, aunque abiertamente expresen lo contrario. Estos países entienden que tienen intereses más amplios.

Por otro lado, se dice que estos países galvanizarían un frente árabe contra las ambiciones nucleares de Irán si nosotros solventamos el problema palestino. Mire, a todos estos países árabes les gustaría asegurarse de que Irán no tiene armas nucleares. Ahora se añade una tercera opción que apunta a los asentamientos como núcleo del conflicto. Tampoco es cierto. El centro del conflicto es la permanente negativa a reconocer al Estado judío. Dicho esto, hay intereses y posibilidades de cooperar con los países árabes. De hecho, creo que principalmente va a ser esta cooperación la que llevará a la resolución del problema palestino. No es que tú aceptes una versión de resolución y entonces llegues a los países árabes; es más bien que tú cooperas con los países árabes y entonces llegas a la resolución.

En la actualidad hay seis millones de judíos y 5,4 millones de palestinos entre el río Jordán y el Mediterráneo y usted está preocupado por la posibilidad de un Estado binacional. ¿Cuáles son las alternativas?
No habrá un Estado binacional, esto está fuera de toda duda. No quiero un Estado binacional, pero tampoco quiero otro estado proterrorismo iraní en nuestra frontera. Hay gente que sugiere que, simplemente, nos retiremos de Cisjordania. Si hacemos eso, ¿cómo sabremos que lo que ocurrió en Gaza no ocurrirá allí? En Gaza nos retiramos en el 2005 e Irán y sus aliados penetraron en ella. En lugar de canjear territorios a cambio de paz, les dimos territorio y recibimos, básicamente, una base de lanzamiento terrorista desde la que 12.000 cohetes fabricados en Irán han sido disparados sobre nuestras cabezas por Hamas, el aliado de Irán. Tendremos que trabajar para intentar encontrar, en este contexto difícil, una tercera vía, y eso es lo que estoy intentando hacer. En último término, lo que necesitaríamos es un Estado palestino desmilitarizado que reconozca al Estado judío de Israel. Esa es la verdadera fórmula de paz. Obviamente, no podemos alcanzar ese punto ahora, pero no significa que no podamos hacerlo en el futuro. Es algo por lo que seguiremos luchando.

Pero la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) ya reconoció a Israel hace más de veinte años. ¿Por qué insiste tanto en que los palestinos reconozcan que Israel es un Estado judío?
¿Nos pidieron que reconociéramos al Estado palestino como el Estado nación para el pueblo palestino, al que cualquier palestino del mundo pudiera ir si así lo decidía, pero no nos dan el mismo derecho a nosotros? Dicen: de acuerdo, haremos la paz con Israel pero insistimos en nuestro derecho a llenarlo con descendientes de los refugiados palestinos; reconocemos al Estado de Israel pero insistimos en nuestro derecho a segregar partes de la Galilea y el Negev para la minoría árabe que vive allí. Esta minoría tiene garantizados todos los derechos civiles del Estado judío: son ciudadanos, votan, están representados en el Parlamento... Un ciudadano árabe israelí es juez del Tribunal Supremo y condenó a uno de nuestros expresidentes a la cárcel.

Este derecho de autodeterminación del pueblo judío es algo que los palestinos rechazan constantemente reconocernos. Rechazan decir: de acuerdo, este es el final. Si los palestinos tienen su propio Estado nación, los judíos sin duda merecen su propio Estado nación. ¿Por qué les cuesta tanto decirlo? Si quieren la paz, yo estoy dispuesto a reconocer su Estado nación. ¿Por qué ellos no están dispuestos a reconocer el mío? Eso debería preguntarse: por qué es tan difícil para ellos reconocer algo tan simple, justo y necesario.



Hay tensiones, obviamente, entre Israel y EE.UU. y con algunos países en Europa. Aun así el Papa dijo que usted aún es capaz de traer la paz a esta región. ¿Está en lo cierto?
Soy capaz, pero se necesitan dos para bailar tango. El presidente Abas y los palestinos tienen que escoger. Si escoge pactar con Hamas, significará que se ha apartado de la paz con Israel. Está dando un salto de gigante hacia atrás, porque la unidad nacional por la paz es buena, pero la unidad con una organización que está absolutamente comprometida con nuestra destrucción, que es lo que su constitución dice, obviamente no se corresponde con la paz. Así que el presidente Abas tiene que escoger: pacto con Hamas o paz con Israel. Si escoge paz con Israel, entonces encontrará en mí a un verdadero compañero y, en ese sentido, el papa Francisco tiene razón.

¿Y usted está realmente dispuesto a pagar un precio significativo por lograr un acuerdo?
Sí, y será un precio que ambos bandos deberán pagar. Todo el mundo habla sobre las concesiones en Israel, pero los palestinos también tienen que hacer concesiones. Tienen que decir lo que habrá al otro lado de la frontera. ¿Habrá un Estado dispuesto a vivir al lado de Israel o un estado que intentará constantemente ocupar el lugar de Israel? Queremos oír de los palestinos: estamos terminando el conflicto, reconocemos al Estado judío, no pretendemos llenar Israel de refugiados, haremos la paz, también haremos concesiones... Y espero que el presidente palestino haga lo que yo hice. Fui a la universidad de Bar Ilan, un centro religioso, y dije: "Estoy por la solución de dos estados para dos pueblos". Quiero que el presidente Abas vaya a la Universidad de Birzeit, un centro palestino cerca de Ramala, y que se dirija a sus electores para decir: "Estoy por los dos estados para dos pueblos: un Estado nación para el pueblo palestino al lado de un Estado nación para el pueblo judío". Es así de simple. Es algo que él no ha dicho y que, hasta que no lo diga, no habrá pasado el test de la verdadera pacificación.

Esa es la verdad: el núcleo del conflicto en Oriente Medio no es el problema palestino, hay una inestabilidad endémica. Hoy, repito, el centro del conflicto palestino israelí no son los asentamientos o las fronteras, sino si los palestinos, finalmente, dicen o no se acabó. Igual que hizo el expresidente egipcio Anuar el Sadat, quien dijo: se acabó. No más guerra, no más derramamiento de sangre, no más intentos de disolver el Estado judío. Me gustaría ver al presidente Abas o a cualquier otro líder palestino diciendo esto. Y si no lo han dicho es porque nadie les ha pedido que lo hagan. Por eso la paz nos ha esquivado durante 65 años, porque los palestinos todavía tienen que tener un líder que diga: realmente se acabó. Tendremos un Estado, el pueblo judío tendrá un Estado y no tendremos más demandas. Y, cuando eso ocurra, la paz llegará más rápido de lo que crees.
 
 Fuente: LaVanguardia

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