miércoles, 17 de julio de 2013

Satanás predicando el Evangelio


Aconteció que mientras íbamos a la oración, nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación, la cual daba gran ganancia a sus amos, adivinando. Esta, siguiendo a Pablo y a nosotros, daba voces, diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación. Y esto lo hacía por muchos días; mas desagradando a Pablo, éste se volvió y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en aquella misma hora (Hch 16:16-18)

La primera vez que leí este verso me pregunté ¿Por qué Pablo reprendió a la muchacha que los estaba “ayudando”, esto es, dándoles publicidad en un lugar en donde ellos eran desconocidos?, y posteriormente, cuando lo volví a leer me pregunté ¿Qué hacía un espíritu de maligno proclamando a Dios y a sus siervos?…
En este verso podemos aprender muchas cosas, que son de vital importancia en los tiempos en los que estamos viviendo.

Los falsos espíritus pregonan a Dios

Es común que una persona te diga: “Pero si yo creo en Dios”, a respuesta de esto yo siempre digo: si Satanás también cree en Dios. El apóstol Santiago lo expresó mejor que yo: “Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan (Stg 2:19)”. Esto nos abre el entendimiento a comprender la situación tan desgraciada de estos seres espirituales. A la verdad creen en Dios, saben que él es su Juez, y reconocen su poderío. Esto lo pudimos ver muchas veces cuando los demonios reconocían que Jesús era el Hijo de Dios, y que venía a atormentarlos (Mat 8:29)

Vemos pues, que el proclamar a Dios no es evidencia de ser un hombre de Dios, ni tampoco de poseer el Espíritu Santo. El mismo Jesús dijo “Mat 7:21a  No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos…” y esto es, porque no todo el que “tiene a Jesús en la boca” lo tiene en el corazón.
Leer la Biblia no es tampoco una evidencia de ser un siervo de Dios. Satanás mismo utilizó las Escrituras cuando tentó a Jesús en el desierto (Mat 4:6) y los fariseos conocían la Ley y los profetas de principio a fin, pero aún así no tenían la capacidad de comprenderla.

Toda apariencia de piedad, como la tuviera Judas, ni la abnegación de Ananías y Safira, son evidencias que el corazón de un hombre es completamente volcado hacia la verdad.
Así que ahora no me sorprende leer que un espíritu de adivinación estuviese proclamando que existía un Dios Altísimo. Muchos hoy creen en Dios, pero no “le creen”. Saben que Dios existe, pero no le conocen. Así, un instrumento de Satanás bien puede proclamar de las grandezas de Dios sin necesidad de haberlas experimentado.

Los falsos profetas exaltan a los hombres.

Otro punto a notar es que no es posible que este espíritu de adivinación estuviese interesado en la salvación de las almas,  mucho menos de la de la señorita a la que mantenía posesionada. El apóstol Pablo nos dice claramente  “Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo (1Co 12:3)”. Esto es, que los Espíritus inmundos no reconocen a Jesús como su Señor, y por ende, no están interesados en obedecerle voluntariamente.

Me impresiona que este espíritu (el que tenía posesionado a esta muchacha) dirigía su discurso hacia la figura de los apóstoles “Son siervos del Dios Altísimo”. Y esto me impresiona más, debido a las tendencias actuales de convertir a los siervos de Dios en ídolos, en patrones para seguir y no sólo como instrumentos de la salvación. Este tipo de “huecas sutilezas” desvían la atención que se debe de tener en el “Autor y consumador de la fe” hacia sus instrumentos. No tengo ningún inconveniente en señalar los muchos hombre y mujeres “de Dios” que buscan la admiración de los hombres. Es obvio, no es el caso de todos los cantantes, evangelistas y predicadores, pero hay algunos casos demasiado obvios. Una cosa es dejar todo por el Evangelio, y otra es tomar el Evangelio cuando ya no te quedaba más que dejar.
Esto es precisamente lo que representaba esta muchacha: Es una imagen de un falso profeta, que proclama un Evangelio distorsionado, y que no tiene el Santo Espíritu.

¿Justifica los medios?

“mas desagradando a Pablo”… esta fue la actitud del apóstol ante esta situación. Mucho se ha especulado si la razón de su enojo fue porque la persistente repetición cansó al apóstol o porque se llenó de ira contra el espíritu que tenía cautiva a la muchacha, no sólo a Satanás, sino a sus patrones que lucraban con ella.
Independientemente de la razón específica podemos notar que a Pablo no le interesó el beneficio que pudiese traer a su ministerio la vociferación de la joven. Si el mismo Satanás te anuncia, no es precisamente tu mejor carta de presentación. Pero además, aprendemos del apóstol que por encima de cumplir su misión, se encontraba la integridad de su ministerio. Digamos que en el verdadero Evangelio “El fin no justifica los medios”.

Es necesario que nos pongamos pensar si los métodos que utilizamos para evangelizar son correctos. ¿En algún momento hemos empeñado nuestra integridad a fin de ganar un alma?… Entiendo verdaderamente lo complejo de este asunto, por cuanto el mismo Pablo se decía hacerse judío para ganar a los judíos, y gentil para ganar a los gentiles. Pero no me deja de dar vueltas mi cabeza sobre las muchas cosas que hoy se admiten dentro de las iglesias cristianas con el fin de “ganar almas para Cristo”, o que se toleran con tal de que “no se pierda una oveja”. Como decía el predicador Paul Washer: “A las sectas les importa lo que funciona, nosotros nos importa la verdad” Pidamos sabiduría al Señor en este punto.
Lo que sí nos enseña claramente la Escritura es a nunca hacer negocios con el maligno.

Es necesario reprenderlos

El acto inmediato del apóstol es reprender a este espíritu. Creo que no tenemos ningún inconveniente en este punto. Todo espíritu que es contrario a la voluntad de Dios es un peligro latente dentro de toda iglesia, y es menester tomar cartas en el asunto.
Toda actividad, persona o doctrina que esté llevando al Cuerpo de Cristo hacia un problema, es necesario confrontarlo. No hay excusas. El buen pastor es aquél que da su vida por las ovejas, el asalariado hará como que no vio nada y seguirá adelante.

Conclusión

El apóstol Juan habla de esto más claramente: “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo (1Jn 4:1)”.  Notemos pues, que los falsos espíritus estás necesariamente ligados a los falsos profetas (“Y los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas (1Co 14:32)”. No miremos a los hombres por ningún motivo. Nadie, sino sólo Dios sabe lo que se esconde en el corazón de los hombres. No sabemos cuando un ministro alaba a Dios por lucro, o cuando un pecador se ha verdaderamente arrepentido. Por eso hay que tener…
Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios
Heb12:2

Fuente: Blog Cordero y León

1 comentario:

  1. . COMO DESARROLLAR INTELIGENCIA ESPIRITUAL
    EN LA CONDUCCION DIARIA

    Cada señalización luminosa es un acto de conciencia

    Ejemplo:

    Ceder el paso a un peatón.

    Ceder el paso a un vehículo en su incorporación.

    Poner un intermitente

    Cada vez que cedes el paso a un peatón

    o persona en la conducción estas haciendo un acto de conciencia.


    Imagina los que te pierdes en cada trayecto del día.


    Trabaja tu inteligencia para desarrollar conciencia.


    Atentamente:
    Joaquin Gorreta 55 años

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