viernes, 12 de julio de 2013

EL ANTROPOCENTRISMO RELIGIOSO


Por  Mario E. Fumero

El mejor aliado del Diablo para destruir al ser humano, y el pecado más grande que desprecia Dios es el de la soberbia. Esta se manifiesta de muchas formas e intoxica una parte interior de la naturaleza espiritual, generando muchos conflictos, tales como el egoísmo, la envidia,  la vanidad, la altivez y la vanagloria. De tal manera que la soberbia engendra todas vastas manifestaciones que conducen al fracaso. Pero ¿Qué nutre la soberbia para que engendre todos estos frutos diabólicos? Pues alimenta el “ego” o el “YO” creando un “yoyismo” que conduce a todos los males que nacen del hecho de tener un “alto concepto de sí mismo” alimentando el orgullo que destruye la sencillez.


Un ego alimentado por el diablo es el inicio de un deterioro espiritual que carcomerá, no solo al poseedor de tal actitud, sino a todos aquellos que le rodeen. Esta actitudes egocéntrica dentro de la religión origina el culto a la persona, creando un fenómeno que podemos definir con el término “antropocentrismo”[1], lo que indica que todo gira en torno al ser humano, desplazando a Dios como centro y causa de todas las cosas, otorgándole al ser humano un poder de manipulación que se vuelve muy peligroso, convirtiéndolo en redentor o iluminado, lo cual da origen a los falsos apóstoles y profetas modernos, que con poderes a veces omnímodos, manejan a las personas para exaltar su “yo” mediante un mecanismo manipulativo que conduce a la egolatría[2] proclamando una unción aberrante y apostática según Mateo 24:24.

En la antigüedad los griegos sublimizaron al ser humano hasta el nivel de exaltarlo a tal dimensión, que los convirtieron en  “dioses”, de acuerdo a sus facultades o cualidades, entretejiéndose toda una mitología. En el Imperio Romano los gobernantes, o Cesares, se proclamaron “dioses” o “Kyrios”. Este culto a la persona les permitió convertir sus palabras en normas o “DECRETOS” infalibles, por lo que cualquier oposición o rechazo representaba la muerte. Cuando Constantino se convirtió en emperador de Roma, y adopto la religión cristiana como parte del imperio romano, transmitió a los líderes religiosos esta tendencia antropocéntrica en la estructura del gobierno eclesial, lo que dio origen al Papado. Este líder religioso lentamente se  convirtió en infalible y centro del culto cristiano, desplazando a Jesús a un segundo plano, e implantando la doctrina de los santos (semejante a los dioses griegos y romanos).

El Papa es proclamado líder religioso con el título de  “vicario de Cristo en la tierra” y es adorado (se arrodillan delante de él), le besan el anillo, y en un pasado lo llevaban cargado. Este personaje adquiere poderes especiales sobre el resto de los demás religiosos. Sus palabra se vuelven “dogma de fe”, y el no acatarla acarrea “excomunión y condenación”.

El origen del protestantismo radica casualmente en la exaltación del papado a niveles catastrófico, imponiendo la venta de bulas (o indulgencias) con el fin de concluir la construcción de la Basílica de San Pedro en Roma. Un fraile llamado Martin Lutero se rebela contra tal proclama, y se inicia la reforma protestante (1517)[3]. Cuando Lutero es llevado a la Dieta de Worms para ser juzgado, los argumentos de acusación contra él giraban en sus escritos que atacaban al poder papal, y poniendo en tela de juicio la inefabilidad del papa[4].

Este espíritu de culto al hombre ha resurgido en estos tiempos como parte de las corrientes que nacen de la  mal llamada doctrina de la prosperidad y el apostolado. Se proclama la grandeza del “siervo” que se compara con los príncipes y poderosos de este siglo y por lo tanto se ha vuelto “amo” y señor de la Iglesia e incluso de la llamada “nueva revelación”, y con una teología bíblica manipulada y adulterada, ha creado doctrinas aberrantes para justificar el moderno antropocentrismo religioso. ¿Pero que enseña la Biblia sobre esta práctica antigua, que hoy resurge en la iglesia evangélica, apoyada por el concepto del “ungido de Jehová”? ¿Estamos regresando a la edad media, y al concepto griego de exaltar al hombre como centro del culto? ¿Es Jesús el centro de nuestro culto, o son los hombres y sus nuevas revelaciones las que dominan la Iglesia? Veamos que dice la Palabra.

NUESTRA POSICIÓN COMO SIERVO.

El concepto de siervo está  bien definido en las enseñanzas de mismo Jesús (Lc 17:7-10), así como en las costumbres de su época[5]. El siervo es aquel ser humano capturado en una conquista, y vendido a alguien como un objeto, de quien seria propiedad permanente y absoluta. Aunque el amo hiciera al siervo mayordomo, no dejaba por ello de ser un esclavo de aquel que lo compro[6]. Jesús nos hace más que siervo, nos convierte en su amigo, porque nos revela el propósito que tiene con nuestra servidumbre, y nos deja el libre albedrio (Jn 15:15). Sin embargo, aunque el Señor nos haga mayordomos, o sus amigos o hijos, nosotros debemos entender que nuestra actitud hacia él y los demás debe ser la de siervos. Esto lo expresa claramente en todas sus enseñanzas, así como en sus actuaciones.

No podemos compararnos con el mundo secular, ni pensar que porque somos  ministros del altísimo, nos hacemos grandes y con derecho a reconocimientos. El espíritu básico del cristiano esta dado en las enseñanzas del divino maestro cuando dijo: “ El que quiera ser el mayor, ese sea el siervo de todos”, colocándonos aun por debajo de los demás hermanos de la iglesia, y estableciendo el principio de la igualdad (Mat 10:24). También condenó la búsqueda de protagonismo, algo de moda en los modernos apóstoles, que se sientan al frente para que les vean fragantes y lustrosos, y exigen a sus feligreses que le llamen por el título que ostentan, muchas veces comprado. Jesús contrarresto abiertamente el complejo de “titulitis” el reconocimiento de títulos o posiciones, afirmando que no debemos llamar a nadie “bueno o padre”, ni tampoco maestro a cualquiera (Mt 19:16, 23:9). Exalto a aquellos que se negaron a sí mismo, como el caso de Juan el Bautista, del cual afirmó que era uno de los más grande profetas (Mt 11:11), y esto fue porque el Bautista reconoció su papel de instrumento, afirmando que “es necesario que él (Jesús) crezca y que yo mengue” (Jn 3:30).

El apóstol condena la vanagloria (Fil 2:3). El diccionario define vanagloria como la acción de jactarse. Es una palabra compuesta por el término “vana” que significa  arrogante, inútil y “gloria” que significa  presunción, exaltación. La vanagloria es la expresión de una jactancia que se evidencia en la soberbia. Pablo establece que si de algo tenemos que gloriarnos, o exaltarnos, lo debemos de hacer en la cruz de Cristo con lo que da a entender que nos debemos gloriar en el sufrimiento (Gal 6:4). Sin embargo, en la defensa de su ministerio, frente a  las acusaciones de los falsos hermanos argumentan la revelación que tuvo en el camino de Damasco y su origen judío, sin embargo el reconoce que fue un necio al hacerlo (2 Cor 12:6,11) y después establece todo lo tiene como perdido (Fil 3:7-8) comparado con el llamamiento al servicio de Jesús.
Las enseñanzas teóricas y prácticas del Divino Maestro revelan dos fundamentos básicos en la vida del siervo de Dios:
  1. El que sirve al Señor debe deponer su egoísmo, negarse (Mr 8:34) y hacerse el siervo de todos (Mr 10:44, humillándose como lo hizo el mismo Jesús (Mt 11:29).
  2. No busca el lucro o el dinero como objetivo (Tito 1:7, 1 Pd 5:2). Su grandeza no está en tener bienes materiales, sino en agradar a Dios en cualquier situación (Fil 4:12). La Biblia reverla que muchos se extraviaron de la fe por caer en el pecado del amor al dinero (1Tim 6:10). Jesús enseño que sus seguidores no deben vivir afanados por el mañana, por el vestir o el comer, pues tal actitud nos lleva a la ansiedad (Mt 6:34, 13:22. Enfatizar el tener y considerarnos mejor o superior a otro por lo que tengo es una actitud condenada por las Sagradas Escrituras. Esta forma de actuar revela dos graves pecados condenados por Dios, tales como la soberbia y la codicia.
¿QUÉ SE ESCONDE DETRÁS DEL MODERNO ANTROPOCENTRISMO?

Estamos ante un proceso de jerarquización eclesiástico dentro de la estructura evangélica, y lo peor, este deseo de exaltación del hombre no busca en sí un gobierno jerárquico estilo romano, sino individualista, donde los llamados “apóstoles y profetas” usan el poder jerárquico para el enriquecimiento personal. Lo terrible que para explotar la fe de la gente, acuden a torcer las Escrituras y así justificar la codicia, ambición y bienestar material.

Proféticamente sabemos que se levantará un “falso profeta” que engañara incluso a los creyentes. Este falso profeta anunciado en las Escrituras (Apo 16:12, 19:20) llevara al mundo a un culto antropocéntrico en torno del anticristo y su manifestación llamada “la bestia!”. Es curioso pero actualmente la onda profética y apostólica ha inundando las iglesia, con supuestas nuevas revelaciones de lo que debe de ser la Iglesia del Futuro, y sus enseñanzas y predicas giran en torno al prosperar, ser rico y actual como un empresario o famoso artista o gobernante. Cierto predicador afirmó que debemos andar “en aviones privados y gozar de todo el bienestar que tienen los reyes y príncipes de este siglo.
Esta exaltación al título, prosperidad, grandeza, competencia y ambición material es en sí el objetico de la doctrina antropocéntrica. Lo cual nos llevará a la apostasía de los últimos tiempos. Es por ello que se hace necesario enfatizar dos factores importante para conocer a los falsos maestros y profeta, y así frenar este deterioro moral  y doctrinal de la iglesia:
  • 1º  Nos identificamos por la sencillez y entrega desinteresada a los demás, ya que el siervo no es más que su maestro (Jn 13:16, Mt 20:24).
  • 2º Se nos conoce por los frutos, esto es por el estilo de vida que vivimos y si somos siervos, somos accesibles a los hermanos, y entre ellos somos uno mas, y no debemos recibir adulación ni exaltación porque seamos lo que seamos en el reino, el titulo que el Señor nos dios fue el  “siervo inútil” si hacemos todo lo que el nos mando (Lc 17:10).
Digamos ¡NO! A la exaltación y prepotencia de los apóstoles modernos. Digamos ¡Basta ya! De usar el evangelio para fortalecer deseos carnales y humanoides. Enseñemos la humildad y la sencillez,  y desechemos las obras de las tinieblas. Recordemos las Palabra de Pablo cuando nos advierte en 2 de Corintios 11:12-14 “Mas lo que hago, lo haré aún, para quitar la ocasión a aquellos que la desean, a fin de que en aquello en que se glorían, sean hallados semejantes a nosotros.Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo.Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz.Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras”.

Fuente: Contralaapostasia

1 comentario:

  1. . COMO DESARROLLAR INTELIGENCIA ESPIRITUAL
    EN LA CONDUCCION DIARIA

    Cada señalización luminosa es un acto de conciencia

    Ejemplo:

    Ceder el paso a un peatón.

    Ceder el paso a un vehículo en su incorporación.

    Poner un intermitente

    Cada vez que cedes el paso a un peatón

    o persona en la conducción estas haciendo un acto de conciencia.


    Imagina los que te pierdes en cada trayecto del día.


    Trabaja tu inteligencia para desarrollar conciencia.


    Atentamente:
    Joaquin Gorreta 55 años

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