domingo, 7 de julio de 2013

¿Cómo Prepararse Para Ser Un(a) Buen(a) Esposo(a)?


Con la costilla que sacó del hombre, Dios el Señor hizo una mujer, y se la llevó al hombre. 23 Entonces Adán dijo: «Ésta es ahora carne de mi carne y hueso de mis huesos; será llamada “mujer”, porque fue sacada del hombre.» 24 Por eso el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán un solo ser. Génesis 2:22-24


“No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Gálatas 6:7


Muchas veces en mi diario vivir me siento algo extraño, por un lado en los lugares en donde he trabajado suelo ser “el menor” y me tratan así, pero también cuando tengo la oportunidad de interactuar con amigos jóvenes de la iglesia me doy cuenta que para ellos, soy de “los viejos”. Algo divertido, por decirlo así.
Además, frecuentemente puedo escuchar conversaciones entre mis amigos jóvenes de la iglesia cuando hablan sobre casarse y puedo sentir el enorme entusiasmo en el corazón de ellos hacia ese momento tan importante en la vida de todo ser humano, creo que es natural ya que cuando tenía su edad recuerdo haber participado de ese mismo tipo de pláticas. Los ciclos tienden a repetirse.
Pero muchísimo más importante que pensar en:
  • ¿Quién será esa persona?,
  • ¿La(o) conozco?,
  • ¿Cómo y cuándo será ese momento?,
  • ¡Es que yo la(o) quiero a ella(él)!, etc.,
Es fundamental que como solteros entendamos que en esta etapa de nuestra vida debemos enfocarnos en cómo prepararnos para dar ese paso, para ello debemos examinarnos a nosotros mismos en algunas áreas que, como veremos a continuación son vitales.
¿Estás listo?, Estudiemos algunas de esas ¡Áreas Vitales!:

1- Tú y tú relación con Dios

 
Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” Mateo 6:33


“Relación con Dios” es algo de lo que frecuentemente hablamos, pero casi siempre nos cuesta definir, así que, primero, ¿Qué es exactamente tener una relación con Dios?,… A modo de ejemplo, piensa en un amigo cercano que tengas, ¿Cómo comenzaron a ser amigos?,… Seguramente primero se conocieron, puede ser que alguien más los presentara, y luego comenzaron a compartir información (conocerse) entre ustedes. Más tarde son amigos en Facebook o alguna red social y pasan pendientes uno del otro vía textos de teléfono celular o correos electrónicos. Tú sabes que le gusta y que le incomoda y él(ella) sabe que te gusta a ti y que te incomoda.
Pues es igual, un día conocemos a Dios, y comenzamos a aprender más sobre cómo es Él. Para esto precisamente Él nos ha dejado Su Palabra, que es la Biblia, para que aprendamos a conocer cómo es Él, que sepamos que cosas le gustan y cuáles le disgustan u ofenden, y para dejar ver cuáles son nuestras intenciones con Él, para ello contamos con la oración. 

 Cuando tu oras, le estas hablando a Dios; cuando lees la Biblia, Dios te habla a ti.


Alimentar y disfrutar de tu relación con Dios es absolutamente tu responsabilidad, ¡Nadie más puede hacerlo por ti!,… Otra cosa importante a mencionar es que, tu relación con Dios no depende de las actividades de la iglesia en las que puedas involucrarte, muchas veces tratamos de suplir ese contacto con actividades productivas como reuniones de iglesia y el servicio en demás actividades grupales y/o ministeriales, cosas que son muy buenas, pero definitivamente no pueden tomar el lugar de tu contacto con nuestro Padre. Sí cometemos ese error, paulatinamente perderemos el gozo de servir y nos enfriaremos corriendo el riesgo de ser barridos de la carrera que tenemos por delante.
Sí hay una área clave, vital e indispensable para tu preparación hacia el matrimonio, es sin lugar a dudas, que fortalezcas tu relación con Dios, preguntas como, ¿Cada cuánto leo y medito en la Biblia?,… ¿Cuándo fue la última vez que me aparte a orar?,… ¿Baso mis decisiones personales en lo que dice la Biblia?,… ¿Mis metas personales son conforme a la Voluntad de Él?,… Este tipo de preguntas nos da una pauta de como andamos por aquí.

2. Tú con tus padres y hermanos (as)

 
¿Quieres saber cómo vas a tratar a tu futuro cónyuge?,… Fíjate cómo tratas a tus padres y hermanos(as), así la(o) tratarás, no hay ningún misterio. ¿Quieres saber cómo te trataría tu futuro cónyuge?,… Fíjate cómo trata ahora a sus padres y hermanos(as), así te tratará a ti. Pero debes ser bastante analítico, no te fijes en cómo tratas a tu familia cercana en los “buenos momentos”, más bien piensa en los momentos más cotidianos que se te ocurran, esos cuando no reaccionas como quieres, sino como eres. En esos momentos es cuando tu verdadero carácter se vuelve visible.
¿Quieres tratar así a tu futura(o) esposa(o)?,… Sí crees que tienes que mejorar en esta área, pregúntale a tu familia como te miran ellos a ti, sí sienten que has crecido en controlar tu carácter, qué cosas creen que puedas mejorar, etc. Es importante preguntar sin prejuicios, sé abierto y obtendrás mucha información que será valiosísima para tu propio crecimiento personal. Trabaja en esas áreas pues, lo que vale la pena hacerse, vale la pena hacerse bien.
El hogar es un lugar excelente para entrenarnos en áreas de carácter como la amabilidad y la misericordia, no sé sí te ha pasado, pero por alguna razón que desconozco he observado que muchas veces es más fácil ser amable y tranquilo con las demás personas que con las que más cerca convivimos día a día, así que nuestro reto debe ser esforzarnos en crecer primero con nuestra familia y luego con los demás.

3. Tú y tu finanzas

 
He escuchado datos estadísticos que dicen que el 90% de los divorcios se dan problemas económicos, en realidad creo firmemente que se dan por falta de compromiso ante Dios de la pareja, sin embargo es innegable que las finanzas son un componente primordial dentro del matrimonio. Sólo ponte a pensar por un momento, ¿Cuántas veces escuchaste discutir a tus padres por problemas económicos?, o quizás, mejor podríamos preguntarnos, ¿Acaso discutían por otra razón que no fueran problemas económicos?
También he escuchado historias acerca de que el esposo es tan mal administrador que en cuanto le pagan le da el cheque a la esposa o viceversa, no es del todo malo que uno de los cónyuges sea buen administrador, sería peor que ninguno de los dos tuviera un conocimiento acerca del manejo de las finanzas personales, pero ciertamente lo ideal sería que los dos cónyuges sean buenos administradores, eso aseguraría en gran medida un buen direccionamiento de los recursos mientras sean abundantes y un cuidado importante si es que llegan a escasear.
Sí eres de los que “no sabes donde se fue el dinero” o “te cuesta llegar a fin de mes”, entonces te recomendaría encarecidamente que buscaras mejorar el manejo de tus finanzas personales. Una cosa es que seas un desastre como individuo, pero procura que tu “desastre personal” no se lleve de encuentro tu futura familia, misma que se merece un sabio administrador de los bienes que Dios proveerá. Haz un presupuesto, sé diligente en cumplirlo y verás como comienzan a cambiar las cosas paulatinamente.
No te sofoques sí las cosas no resultan cómo quisieras, es un proceso de aprendizaje, como todos los demás, y lo más importante es tu actitud y perseverancia. Además, lo cierto es que los programas de educación en los que hemos estado, son bastante débiles y pobres en el tema de finanzas, así que no es del todo nuestra culpa desconocer el tema, pero sí podemos esforzarnos en aprender del mismo habiendo tanta información buenísima en la Internet.

Conclusión:

 El matrimonio es un misterio. Lo cierto es que todos desearíamos tener un matrimonio en el que fuéramos “felices para siempre”, pero más allá de eso deberíamos soñar con un matrimonio que le diera mucha gloria a Dios, entonces la felicidad no sería un fin a alcanzar sino más bien parte cotidiana de nuestro diario andar; no porque creamos no vamos a tener problemas, sino porque siempre confiaremos en que Dios tiene el control de todos los que tengamos, y los mismos serán para nuestro bien. 

Fuente: BlogdeCristo

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