sábado, 8 de diciembre de 2012

Gracias Panamá: Alexander Galilee, embajador de Israel en Panamá

PANAMÁ BENDICE AL ESTADO DE ISRAEL Y EL PUEBLO DICE AMÉN!!

LLEGÓ EL MOMENTO DE LA VERDAD, O ERES CALIENTE O ERES TIBIO. ES HORA DE SER VALIENTE Y ESFORZADO Y DEJAR DE JUGAR AL CRISTIANISMO.

GÉNESIS 12:3     EZEQUIEL 5:5

Hace 65 años, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) votó a favor de la partición de la tierra de Israel, acontecimiento que condujo seis meses más tarde, al establecimiento del Estado de Israel. Panamá emitió su voto a favor de esa partición y con ello no solo aplaudió la creación de un Estado judío, sino también la de un Estado palestino.


Mientras Israel aceptó hacer los sacrificios necesarios y renunciar a sueños históricos y territorios bíblicos, los palestinos no aceptaron la decisión y convencieron a siete países árabes a invadir Israel con el propósito de no dejar surgir al nuevo y único Estado judío del mundo, que tenía en ese momento no más de 600 mil habitantes.

El voto de la semana pasada de Panamá y el emitido el 29 de noviembre de 1947, demuestra que el país no ha cambiado su posición de apoyo a la paz en Medio Oriente. Por ello, quienes critican al Gobierno de Panamá diciendo que ha cambiado su política exterior están equivocados. Quien cambió fue el mundo que se ha vuelto oportunista e hipócrita y no Panamá que mantiene su ideología, su dignidad y sus principios.

Israel elogia la posición de Panamá, pues con su valiente voto ha expresado que la manera correcta de aceptar el ingreso de Palestina en Naciones Unidas, debe producirse como resultado de un proceso de negociación sin precondiciones que además conduzca a una paz duradera; tal como lo señaló el primer ministro Benjamín Netanyahu en el discurso que pronunció en Bar-Ilan en 2009. Israel acepta el principio de dos Estados para el desarrollo de la región y teniendo como meta final la convivencia como buenos vecinos con los palestinos.

Es necesario, además, que un acuerdo de paz incluya la aceptación por los palestinos de la delimitación de las fronteras, el reconocimiento de la existencia de un Estado judío en Israel, la renuncia a la lucha armada y al terrorismo, así como también la renuncia a la ley de retorno que equivale a que los refugiados palestinos regresen a un Estado Palestino y no a Israel.

A quienes consideran que Panamá debió abstenerse, al igual que lo hicieron algunos países de América Latina, solo les puedo decir que en la vida hay momentos en que de acuerdo a nuestros valores debemos escoger entre lo correcto y lo incorrecto y la abstención no es una opción.

Para citar solo un ejemplo de la abstención que debería ser calificada más bien como indiferencia de la comunidad internacional, vale la pena mencionar el caso de Siria donde el régimen del presidente Al Assad en los últimos dos años ha asesinado a más de 40 mil ciudadanos sirios y más de 250 mil resultaron heridos ante el silencio del mundo, incluyendo el de países árabes.

Por otro lado, promover el argumento que Panamá debió estar con la mayoría, es simplemente cobarde, ya que cuando alguien debe emitir su juicio lo debe plantear con valor, dignidad, sin temor a represalias y teniendo como norte sus valores y convicciones. Reitero: el voto de Panamá fue consecuente con su posición de hacer cuestión de principio a favor de la paz en el Medio Oriente y no tuvo que ver con cálculos de mayorías o minorías.

La historia de Panamá ha estado marcada por hacer honor al principio de negociación para definir temas sensitivos para la soberanía del país, como lo fue el caso del Tratado Torrijos–Carter, a través del cual se devolvió la total administración del canal y de sus tierras y aguas adyacentes, a los panameños. El único instrumento utilizado para lograr esto, fue el intercambio de puntos de vista mediante el diálogo y las conversaciones que concluyeron en acuerdos a largo plazo y que permitieron la reversión del Canal a manos panameñas. Con negociaciones de este tipo, donde se tiene un socio para entablar un diálogo y alcanzar objetivos para el bien de las partes, es con lo que sueña mi país.

A veces la decisión correcta no es el camino más fácil, por ello quiero agradecer al Presidente de Panamá y al Gobierno nacional por su posición de honor, dignidad, prudencia y coraje demostrado ante la Asamblea General de la ONU. Hoy, el pueblo de Israel entero siente el doble de admiración por su hermano país de Panamá, por su paso firme, valiente y decidido, que debe ser modelo para las demás naciones del mundo. ¡Gracias Panamá, Viva Panamá!

Fuente: PrensaPanamá

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