sábado, 17 de noviembre de 2012

DERRIBANDO FORTALEZAS


Por: Dr. Emmanuel García Moreno
 “Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”
2 Corintios 10:4-5

El Evangelio, esto es La Palabra de Salvación, debe prosperar en todo aquel que ha invocado el nombre de Jesús en su vida.

Tan pronto le damos cabida a Jesucristo en nuestros corazones, Dios deposita una Palabra de fe en nosotros, que debe ir creciendo.

Por eso cuando Jesús se refirió a esta verdad, utilizo la comparación de la semilla de mostaza. Leemos en Mateo 13:31, 32.

“Otra parábola les refirió, diciendo: El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo; el cual a la verdad es la más pequeña de todas las semillas; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, de tal manera que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas.”


Marcos 4 añade otros datos importantes, dice que esta semilla de mostaza es la más pequeña de las semillas, y que al hacerse árbol, las aves del cielo pueden hacer habitación bajo su sombra.

Decía también: ¿A qué haremos semejante el reino de Dios, o con qué parábola lo compararemos?
Es como el grano de mostaza, que cuando se siembra en tierra, es la más pequeña de todas las semillas que hay en la tierra;
pero después de sembrado, crece, y se hace la mayor de todas las hortalizas, y echa grandes ramas, de tal manera que las aves del cielo pueden morar bajo su sombra.”



Jesús nos dice que cuando un hombre toma el Evangelio y lo recibe en su corazón, se hace semejante a un hombre que tomó la semilla de mostaza, esto es la Palabra de Dios del Evangelio de Salvación, la siembra en su campo, esto es en su corazón; y, esta Palabra debe crecer desde la tierra hasta alcanzar los cielos, para que las aves del cielo habiten bajo su sombra.
Esta parábola de la semilla de mostaza tiene un significado muy profundo para la vida del cristiano. Nos habla de la intencionalidad de Dios de hacer crecer en nosotros una vida que se eleve sobre lo terrenal hasta alcanzar y tocar los cielos, que es donde debemos vivir a diario, como lo hacen las aves del cielo que hacen su morada a la sombra del árbol de mostaza o a la sombra del Omnipotente.


¡Sí!

Cuando Jesús nos da esta parábola sobre el Reino de los Cielos, en esta ocasión lo compara a la siembra de una semilla poderosa, que si bien es sembrada en lo terrenal, su destino no es quedarse en esta dimensión, sino de elevar nuestras vidas a la dimensión celestial donde está nuestro Dios y Padre.


Jesús nos está diciendo que la semilla de la Palabra es sembrada en nuestros corazones por el Evangelio; ella es una semilla de fe que es implantada en nuestras vidas naturales que está llamada a crecer en nuestro interior para elevarnos a las alturas en donde debemos habitar, vivir, movernos y actuar como lo hacen las aves del cielo.

Note que hace referencia a que las aves hacen su habitación en sus ramas y pueden vivir bajo su sombra. Estas aves son la clase de aves que hacen sus nidos en las alturas de los árboles y desarrollan sus vidas en las alturas. Si bajan a la tierra es para tomar su alimento.


La Palabra de Dios nos asemeja a los creyentes con las águilas y con las palomas, no nos compara ni con los cuervos, zopilotes o pericos.
 

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