lunes, 3 de septiembre de 2012

Israel-Irán: más cerca de la guerra


JEREMÍAS 49:34-39

En medio de sucesivos rumores sobre la posibilidad de que Israel lance un ataque unilateral contra las instalaciones nucleares iraníes, el gobierno de Benjamin Netanyahu lanzó un plan para concientizar a su población sobre la manera de actuar y protegerse ante una eventual contraofensiva de Irán, semanas después de intensificar la distribución de máscaras de gas y otros equipos de protección para sus ciudadanos.

Desde hace unos veinte días se instaló un clima de febrilidad en Israel, alimentado a base de declaraciones diarias de políticos y analistas, que se pronuncian a favor o en contra de una operación contra Irán.
Esa inquietud se vio reforzada con la distribución masiva de máscaras de gas entre la población, la verificación del buen funcionamiento de un sistema de alerta por SMS y las especulaciones sobre el número de víctimas israelíes en caso de represalias iraníes: "500 muertos", según el ministro de Defensa Ehud Barak.
Los SMS, enviados a los habitantes de Jerrusalén y otras grandes ciudades en hebreo, árabe, inglés y ruso, tienden a preparar a la población de disparos de misiles o cohetes por parte de Irán o del Hezbolá libanés, en represalia a un eventual ataque israelí.

Convencido de que el régimen de Mahmud Ahmadinejad pretende dotarse  de un arma atómica, Israel distribuyó además en forma digital un folleto de quince páginas en todo el país en el que explica que si se produjera un ataque iraní comenzarían a sonar las sirenas y a partir de ese momento la población tendría entre 30 segundos y tres minutos para refugiarse.
En el documento, que incluye imágenes de Moishe Oofnik -la versión israelí del personaje de la serie infantil Plaza Sésamo- se enseña a la gente cómo preparar un refugio para mantenerse a salvo y se recomienda que tengan una "charla familiar" sobre cómo prepararse para una posible emergencia nacional.
"Deben encontrar tiempo para tener esa conversación", subraya el texto, aunque aconseja que no se haga "a la hora de comer o mientras ven la televisión".
Luego de las declaraciones de funcionarios israelíes sobre la posibilidad de un ataque contra las instalaciones iraníes donde se desarrolla su programa nuclear, el ministro de Defensa Civil israelí, Matan Vilnai, advirtió que un eventual enfrentamiento generaría que cientos de misiles puedan impactar en ciudades israelíes y dejar unos 500 muertos.

"Las evaluaciones son para una guerra que duraría 30 días en varios frentes", precisó, al destacar la posibilidad de que guerrillas iraníes respaldadas por Hezbollah, en el Líbano, y militantes palestinos, en Gaza, también lancen misiles contra Israel.
De hecho, el jefe del Hezbollah libanés, Hasan Nasralá, advirtió que transformaría en "infierno la vida de "centenares de miles" de israelíes en caso de ataques de ese país. "Hay objetivos en Palestina ocupada (Israel) que pueden ser atacados con un pequeño número misiles. Poseemos esos misiles (...) y no dudaremos en utilizarlos para proteger a nuestro pueblo y nuestro país. Esto transformará la vida de centenares de miles de sionistas en un verdadero infierno", afirmó Nasralá.

El movimiento chiita armado, enemigo jurado de Israel contra el que se comprometió en una guerra destructora en 2006 en el Líbano, advirtió que si Irán es atacado por Israel “la respuesta será enorme".
En la primera semana de agosto, el diario “Haaretz” abrió una serie de especulaciones al publicar que altos funcionarios israelíes creían que se acercaba el momento en que el gobierno de Netanyahu tomara una decisión con respecto a Irán. "Existen razones para seguir adelante con el diálogo 5+1 mientras haya tiempo y espacio", agregó el diario, en referencia al diálogo de Teherán con los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad más Alemania.
"Parece que realmente hay un informe de las agencias de inteligencia norteamericanas", dijo el ministro Barak, a propósito de informaciones sobre un informe presentado recientemente al presidente Barack Obama.
Según dicho texto, publicado en la portada del “Haaretz”, Estados Unidos e Israel están de acuerdo en que Irán logró progresos significativos "alarmantes" en su programa destinado a dotarse del arma nuclear.
"Las estimaciones de los norteamericanos sobre la posibilidad de que Irán pueda disponer de la bomba atómica evolucionan y se acercan a las nuestras", declaró Barak. Y agregó que eso "hace que la cuestión iraní sea un poco más urgente”.
"Desde hace muchos meses, Israel y Estados Unidos están de acuerdo sobre los riesgos de esta eventualidad", por lo "que todas las opciones están abiertas", dijo refiriéndose a una intervención armada contra las instalaciones nucleares iraníes.

Las diferencias entre el gobierno de Barack Obama y el de Netanyahu sobre el modo de enfrentar el programa nuclear iraní fueron repetidamente divulgadas en comunicados públicos de ambas partes: mientras que Israel quiere garantizar que Irán no tenga "la capacidad" de fabricar armas atómicas, Washington apela a mantener la vía de la negociación diplomática.
Tras las declaraciones de Barak, el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, dijo que su país tiene "ojos" y "visibilidad" dentro del programa nuclear iraní y sabrá si Teherán realiza algún avance para adquirir armas nucleares.
Carney rechazó comentar en detalle las cuestiones relacionadas con inteligencia pero afirmó que Washington e Israel estaban de acuerdo sobre las ambiciones de Irán y de su programa nuclear. "También diría que tenemos ojos, tenemos visibilidad sobre el programa, y sabríamos cuando ha alcanzado lo que llamaríamos el punto clave para adquirir un arma".

El punto clave para la adquisición (conocido como "breakout capability" en inglés) es el momento en que un Estado logra el conocimiento, la capacidad y los materiales para fabricar una bomba nuclear si así lo desea.
Según Eytan Gilboa, especialista en las relaciones israelo-estadounidenses en la Universidad de Bar-Ilan, cerca de Tel Aviv, la estrategia israelí de presión podría resultar contraproducente. "La primera vez (en primavera) funcionó, cuando las advertencias israelíes llevaron a un refuerzo de las sanciones internacionales contra Irán.
Netanyahu y Barak pensaron que esta vez funcionaría también, pero el momento, antes de la elección presidencial en Estados Unidos, es poco propicio, y las filtraciones y declaraciones en la prensa israelí tienen un impacto negativo, porque exponen la profunda falta de confianza y de coordinación entre Israel y Estados Unidos", estimó.

El experto se muestra no obstante optimista sobre un posible encuentro entre Netanyahu y Obama a fines de septiembre al margen de la Asamblea General de la ONU en Nueva York, tal y como sugiere la prensa israelí. Según él, dicha reunión podría servir para "restablecer la confianza entre los dos líderes, a menos que haya un acontecimiento extraordinario de aquí a entonces".
En tanto, Irán adelantó que buscará el apoyo de los países No Alineados a su polémico programa nuclear en la cumbre que se celebrará este jueves y viernes en Teherán, en la que abordará la crisis palestina y el conflicto en Siria.
Durante las reuniones preparatorias, el ministro iraní de Relaciones Exteriores iraní, Alí Akbar Salehi, llamó a los No Alineados a oponerse “duramente” a las sanciones internacionales que recibe su país por su programa nuclear y pidió apoyo para la defensa de los "derechos nucleares legítimos" de Teherán frente a países occidentales.

Es que desde 2006 el país está sometido a sanciones de la ONU y a un embargo financiero y petrolero por su programa nuclear, sospechoso de perseguir objetivos militares, a pesar de que el gobierno asegura que sus actividades nucleares son civiles y pacíficas.
La semana pasada, Ahmadinejad calificó a Israel de "tumor canceroso" que desaparecerá pronto. Al hablar ante un grupo de estudiantes, el presidente iraní dijo que “el régimen sionista es un tumor canceroso” y pronosticó que “los países de la región pondrán fin próximamente a la presencia de los usurpadores sionistas en la tierra de Palestina”.
Intentando bajar los decibeles, el gobierno de Estados Unidos indicó que tiene conversaciones permanentes con Israel sobre el programa nuclear iraní, aunque insistió en que sigue privilegiando la vía diplomática para hallar una solución al conflicto.
"La seguridad de nuestros aliados israelíes es nuestra primera preocupación. Mantenemos nuestras intensas consultas y seguimos apoyando sus demandas. Pero les hemos indicado muy claramente que, desde nuestro punto de vista, queda tiempo para hacer funcionar la diplomacia", declaró la portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland.

El presidente israelí, Shimon Peres, declaró que está "claro" que su país no puede atacar a Irán sin la ayuda de Estados Unidos, y dijo estar "convencido" de que el presidente estadounidense, Barack Obama, cumpliría su promesa de impedir que ese país se dote de armas atómicas.
"Está claro para nosotros que no podemos hacer esto solos", afirmó el presidente israelí, que tiene una función honorífica y protocolaria, pero una alta popularidad en su país.
"Podemos repeler (una operación militar), pero para nosotros está claro que debemos hacerlo de común acuerdo con Estados Unidos aunque hay asuntos de coordinación y de plazos", añadió Peres, quien es considerado un moderado en su posición sobre el caso iraní.
Sin embargo, las declaraciones de Peres no cayeron bien en el entorno de Netanyahu, que consideraron que la toma de posición del mandatario va más allá de lo que le permite su cargo, que no le otorga poder efectivo.
"Shimon Peres olvidó en qué consiste su función de presidente", declararon, afirmando que el mandatario había cometido en el pasado "errores cruciales en materia de seguridad nacional". No obstante, un portavoz de Netanyahu dijo no poder "confirmar oficialmente" estas declaraciones.
"Netanyahu se esconde detrás de sus asesores, lo cual no atenúa en lo más mínimo sus graves críticas", indicó el líder del opositor Partido Laborista Shelly Yashimovich, según el sitio internet “Ynet”.
Para Shimon Shiffer, analista político del periódico Yedioth Aharonot, "la posición del presidente, sumada a las de altos funcionarios de los servicios secretos y de seguridad, inclinará la balanza, en el debate actual, a favor de quienes se oponen a un ataque israelí" contra Irán.

Al iniciar hace diez días una visita a Afganistán, el jefe del Estado Mayor conjunto de Estados Unidos, general Martin Dempsey, afirmó que Israel ve con más urgencia la amenaza que le suponen las ambiciones nucleares iraníes, ya que según él éstas podrían poner en peligro la existencia del Estado hebreo.
Dempsey dijo que cada dos semanas conversa con su par israelí, Benny Gantz para “comparar la información de inteligencia” y hablar sobre “las implicaciones regionales”. “Hemos reconocido el uno con el otro que nuestros relojes van a un ritmo diferente", admitió. Y agregó: "Ellos viven con una preocupación existencial que no nosotros no tenemos”.

Y estimó que si Israel lanza un ataque unilateral contra las instalaciones nucleares iraníes, no lograría destruir sus proyectos nucleares sino sólo atrasarlos.

En un editorial publicado en el “Washington Post”, un ex jefe de los servicios de inteligencia militar, Amos Yadlin, pidió que Estados Unidos adopte un compromiso más fuerte contra Irán. "El presidente norteamericano debería ir a Israel y decirle a sus dirigentes (...) que a Estados Unidos le interesa impedir un Irán nuclear y que 'si debemos recurrir a una acción militar, lo haremos'", escribió Yadlin, que mantiene un contacto regular con Netanyahu y los principales responsables de defensa y seguridad israelíes.
La inteligencia militar israelí advirtió esta semana de una mayor “volatilidad” de Oriente Medio en el futuro cercano que “podría llevar, también sin previo aviso, a una conflagración”. El director, Aviv Kojavi, aseguró que Israel “encontrará” el próximo año judío (que comienza dentro de tres semanas) “una región más inestable, tensa e islamista que en el pasado”. Ante ese panorama, ya preparan a la población.

Fuente: Gacetamercantil

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