lunes, 2 de julio de 2012

TE TUMBA DIOS, O TE EMPUJA EL HOMBRE

Por Mario Fumero

El fenómeno de las caídas para atrás como practica de las iglesias neopentecostales y carismáticas ha pasado a ser de un mover de Dios, a una moda religiosa. Esto está llevando a muchas personas a ir a los cultos para “caerse”, sin que al levantarse veamos un cambios de vida radical. Tal parece que es una moda, que se repite una y otra vez, como un espectáculo de supuesto poder, pero sin generar una transformación en el diario vivir de las personas que se caen.


¿PUEDE EL ESPÍRITU SANTO TUMBAR A ALGUIEN HACIA ATRÁS?

Quiero aclarar que creo firmemente en el mover de Dios. Creo que el Espíritu Santo es multifacético, y tiene muchas formas de operar en la vida del creyente. En la Biblia hay hombres que cayeron al piso bajo el toque del Señor, y sus vidas fueron transformadas por el poder de Dios. Un ejemplo de ello lo tenemos en los profetas (Josué 5:14, Eze 1:28 ) y en el mismo apóstol San Pablo (Hch 9:4, 22:7). Sin embargo todas las enseñanzas y las evidencias bíblicas, históricas y lógicas revelan que caer al suelo, hacia atrás, no es correcto, sino que las caídas registradas en la Biblia fueron al frente, y con el rostro en tierra, lo cual es una forma sublime de adoración, muy común en la cultura hebrea[1].

El acto de caer al suelo y poner el rostro en tierra se desprende de la Palabra hebrea “shachah” que indica la acción o actitud de postrarse, arrodillarse, inclinar la cabeza hasta el suelo (Exo 38:8) postrado en tierra (Job 1:20, Sal 95:6). Siempre que una persona acudía delante de una autoridad superior, en Señal de respeto o sujeción, se acostumbraba postrarse delante de él, como cuando se comparecía en el A.T. delante de un Rey, en señal de reverencia (1 Sam 24:8-9), sin embargo esta práctica común en los judíos se dejó de hacer en los años 700 d.C, cuando los Islámicos adoptaron esta forma de adorar a Ala, por lo cual los judíos decidieron no hacerlo, y en su lugar, se balanceaban a la hora de adorar a Dios según los latidos de su corazón. No encontramos en toda la Biblia referencia a una caída hacia atrás, y mucho menos en el N.T. salvo cuando ocurrió la conversión de Saulo de Tarso.

¿COMO DIFERENCIA LO GENUINO DE LO FALSO?

En estas “caídas o postramiento” presentadas en la Biblia, no hubo participación humana directa, sino actitud de reverencia, o el impacto del encuentro con Dios. También vemos que después de levantarse, los que experimentaron estas experiencias se convirtieron en siervos del altísimo, y no siguieron cayéndose de forma repetitiva, aunque sí en actitud reverencial, como parte del culto a Dios. También vemos en la Biblia otros tipos de manifestaciones como sueño, revelaciones, embriagues espiritual, y experiencias inexplicables, como la del apóstol Pablo cuan fue llevado al Tercer Cielo (2 Cor 12:2).

Dios puede hacer lo que quiera, con quien quiera, y donde quiera. Sin embargo, debemos tener cuidado cuando convertimos determinadas manifestaciones del Espíritu en una actitud manipulativa, obligando o sugestionando a las personas para adoptar ciertas acciones bajó el calificativo de “unción”, o poder de Dios.

En mi ministerio he visto que el Espíritu Santo hace todo esto, pero siempre ha sido de forma espontanea. Nunca he permitido que este mover de Dios se enquiste como un método de conducta, y menos, que se usen técnicas humanas para producir tales caídas o manifestaciones. Recuerdo que en España en los años 1988, en un campamento celebrado en Córdoba, el Señor se movió de forma maravillosa, y algunos jóvenes cayeron al piso impactado por el poder de Dios. En esta ocasión ni siquiera hubo un mensaje motivador, solo oración. Sin embargo, años después llegó un predicador que trató de producir el mismo efecto, pero esta vez empujando a las personas para atrás, técnica que aprendió en una campaña en Sevilla. Inmediatamente me le acerque y le llamé la atención, y le dije: “hermano Ud. ore por las personas, pero por favor, no les empuje, que sea Dios el que los tumbe, si él quiere, y es necesario”.

En otra ocasión fui a predicar a Barcelona, a una iglesia gitana, y después del sermón, el pastor me pidió que orara por los hermanos para que recibieran la “unción”. Estos hermanos venia con una almohadita que se colocaban detrás del cuello cuando pasaban al frente, y detrás de ellos unos hermanos le esperaban para las caídas, mientras que otro tenía una manta para taparlos. En otras palabras, venia predispuestos a caerse. Aunque no estaba de acuerdo, para no causar disensión pase a orar por ello. Así que en cuanto comencé a orar estos hermanos se iban para atrás. Fue entonces que decidí sujetarle a una hermana por el cuello, para evitar su caída, porque era un poco gordita, pero ella me empujaba la mano diciéndome que la dejara caer. A la hora de la cena le pregunte al pastor porque los hermanos llevaban una almohada y se la ponían en la nuca, el pastor me dijo que días atrás una hermana se cayó, y se fracturo la nunca, y tuvieron que llevarla al hospital. ¿Es lógico que esto ocurra, y termine con una supuesta unción del Espíritu en el hospital?

Analizando la moda de las caídas, he visto que una misma persona tiende a caerse varias veces. Lo triste no es que se caiga, sino que su vida sigue siendo tan rutinaria como siempre. Sin embargo, cuando en la Biblia los hombres caían al suelo, impactados por el poder de Dios, sus vidas quedaban transformadas, y se convertían en profetas, mártires y siervos del Dios altísimo. Además, no encuentro en la Biblia ninguna caída para atrás, ya que todas ocurrían hacia el frente, con el rostro en tierra.

¿De dónde procede esta moda, tan común en muchas iglesias pentecostales y carismáticas? Este accionar aparece en la década entre 1945 y 1955 a raíz del avivamiento llamado “La Lluvia Tardía” (que originó en el Canadá y se propagó rápidamente a los EE.UU. y a otras naciones) y cuyo accionar se popularizó. “En ese entonces se le llamaba “Falling under the Power” (Cayendo bajo el Poder) o “Being Slain in the Spirit” (Siendo Fulminados en el Espíritu). Cuando el avivamiento terminó (principalmente por el abuso del don de profecía personal y por el libertinaje sexual de algunos de sus líderes), esta experiencia perdió su relevancia. Sin embardo durante el movimiento carismático (tanto en la iglesia católica como protestante, de 1965 a 1980) las Caídas ocurrieron mas esporádicamente. En las campañas de la famosa evangelista, Kathryn Kullman, por cierto, muy usada por Dios, este fenómeno ocurría con mucha frecuencia. Ella llegó a “tumbar” a una misma persona hasta tres y cuatro veces, lo cual no tenía ninguna explicación racional ni escritural. En años recientes, cuando surgieron casi simultáneamente dos conocidos avivamientos en Toronto (Canadá) y Pensacola (Florida)[2]”.

Pero el mas propagador de este fenómeno en los últimos años fue el evangelista Benny Hinn, que por medio del canal TBN hizo de las caídas un espectáculos en sus campañas. En las transmisiones vemos como a una misma persona la tira, y rebota una y otra vez. Primero con la mano, después con el saco, después con un soplido, y hasta con un golpe del micrófono en la cabeza, lo que se convierte en todo un circo “de unciones sugestivas”.

Para Dios obrar no necesitamos un condicionante, una sugestión, un modelo de conducta, una campaña o un determinado estilo de “unción”. Tan solo se requiere una rendición incondicional al mover de Dios, y un sincero anhelo de ser tocado por el poder de su Espíritu Santo, porque para Dios no hay nada imposible.
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[1] -1) Génesis 17:3,17 – Abraham “cayó sobre su rostro” cuando Dios se le apareció para revalidar Su pacto con él. Levítico 9:23, 24 – Moisés, Aarón y el pueblo “cayeron sobre sus rostros” cuando la gloria de Jehová se apareció a vista de todo el pueblo. Josué 5:14 – Josué “se postró sobre su rostro y adoró” cuando tuvo un encuentro en las afueras de Jericó con el “Príncipe del ejército del Señor” (posiblemente una Cristofanía, una manifestación del Hijo de Dios preencarnado). Jueces 13:20 – Manoa y su mujer “se postraron en tierra sobre sus rostros” . 1 Reyes 18:38,39 – Elías y el pueblo “cayeron sobre sus rostros” cuando el fuego del Señor cayó sobre el altar construido sobre el Monte Carmelo. 6) 2 Crónicas 7:3 – Los hijos de Israel “cayeron en tierra sobre sus rostros, y adoraron”. Ezequiel 1:28 – Ezequiel testifica: “caí sobre mi rostro” cuando vio la visión de la semejanza de la gloria de Dios. Lea también Ezequiel 9:8; 11:13; 43:3 para descubrir otras experiencias proféticas similares. Daniel 2:46 – Nabucodonosor “cayó sobre su rostro” cuando escuchó la interpretación de la visión de la grande imagen descrita en Daniel 2:31-35. En el Nuevo Testamento no encontramos ni un solo caso de personas que hayan “caído en el espíritu” (como caen hoy) durante una ministración del Señor Jesucristo. Daniel 8:17,18-Daniel, como profeta, declara: “me asombré y caí sobre mi rostro…caí dormido en tierra sobre mi rostro” cuando fue ministrado por el ángel Gabriel. Daniel tuvo una experiencia similar cuando, según Daniel 10:5-9, se le apareció un “varón vestido de lienzos”. Mateo 17:6 – Pedro, Juan y Jacobo en el monte “cayeron sobre sus rostros” cuando vieron al Cristo transfigurado hablando con Moisés y Elías (Jn. 1:14: 1 P. 1:17,17). Apocalipsis 1:17 – Juan el Anciano indica: “caí como muerto a sus pies”, cuando tuvo la visión de Jesucristo glorificado (Ap. 1:12-16)



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