martes, 17 de julio de 2012

Planes globales para reemplazar el $$$


Michael Hudson (Global Research)


Los países del mundo buscan hoy la creación de un sistema monetario internacional en el cual los ahorros en los bancos centrales no financien el déficit militar de los Estados Unidos. En estos momentos, las «acciones con el uso del dólar» de otros países toman la forma de bonos del tesoro estadounidense, usados para financiar el déficit presupuestario doméstico (mayormente militar) de los EEUU; tal déficit es debido en gran medida a gastos militares.

Rusia, China, India y Brasil tomaron el liderazgo en la búsqueda de un sistema alternativo. Sin embargo, ha sido casi nula la disponibilidad de información sobre este sistema en la prensa estadounidense o europea, excepto una versión más corta de una opinión editorial «desdolarización» que publiqué en el Financial Times de Londres.

Las conversaciones sobre la creación de un sistema monetario alternativo no se han hecho públicas. Fui invitado a China a tratar mis puntos de vistas con funcionarios de este país y a dar conferencias en tres universidades. Posteriormente me solicitaron redactar mis propuestas para el Premier Wen Jiabao, en espera de otra visita, previa a las reuniones a celebrarse ese año entre China, Rusia, India y Brasil, con Irán con el estatus de país invitado.

Todo esto muestra que las otras naciones están en la búsqueda de alternativas. Ahora, que el euro tiene grandes dificultades, quedan pocas posibilidades para el dólar como moneda de reserva. Esto da a entender que no hay moneda nacional que sea un depósito de valores estable para las economías mundiales.

Mientras tanto, los administradores del dinero estadounidense lideran la fuga del dólar a Brasil, China y otros países de «mercados emergentes». Como se ven las cosas, estos países están vendiendo sus recursos y compañías «de gratis», ya que los dólares invertidos van a parar a sus bancos centrales para entonces ser reciclados en forma bonos del tesoro estadounidenses o para utilizarlos para pagar las deudas en euro que se desmoronan en cuanto a su valor internacional.

Las respuestas a estas interrogantes están en la presión por terminar la era de postguerra de «movimiento libre de capital» e iniciar los controles de capital.

Casi no hubo repercusión en la prensa sobre mi artículo, o incluso, del tema en sí mismo. Los grandes medio de los EEUU y Europa han tenido éxito al ignorar la propuesta para una alternativa a la situación actual.

Actualización de Fred Weir (The Christian Science Monitor)

Este artículo ilustra un aspecto de la búsqueda de la Rusia post-soviética de un lugar en el orden global dirigido por EEUU, una posición que refleje sus propios intereses geopolíticos distintos y de cómo estos difieren de los de occidente en términos históricos, culturales y en cuanto a nivel de desarrollo económico. Rusia heredó estrechas relaciones de la ex Unión Soviética con muchos países que EEUU mira como «estados agresores», incluyendo Irán, Cuba y Venezuela.

El apoyo oficial y público hacia esos países continúa latente, así como su oposición al sistema global de los EEUU, aun cuando Moscú ya no muestra un gran sentimiento de ideología anti-occidental ni revela ningún objetivo práctico de movilizarse hacia una «alianza» que respondería a los intereses de Rusia.

Bajo la administración de George W. Bush, Moscú sintió la presión de lo que percibió como usurpaciones por parte de occidente hacia el espacio post-soviético, a los que los rusos llamaron el «cercano extranjero». Esta hostilidad tomó la forma de «revoluciones de colores» o a lo que la prensa occidental denominó «levantamientos pro-democráticos» en Georgia, Ucrania y Kirguistán, los cuales derrocaron regímenes corruptos, pero pro-moscovitas, y llevaron al poder otros más francos, activos y pro-occidentales.

El Kremlin, con razón o sin ella, interpretó que estas revueltas eran financiadas por los EEUU y que organizaban intentos de rediseñar las lealtades políticas de estos estados cercanos con los cuales Rusia ha tenido lazos históricos profundos. Dos de esos nuevos líderes, Mijaíl Saakashvili de Georgia y Víktor Yúshchenko de Ucrania, intentaron una vía rápida para incorporar a sus países como miembros de la OTAN, una perspectiva que Rusia percibió con alarma, casi con pánico.

Otra iniciativa de la era Bush, que engendró profunda hostilidad en Moscú fue el plan para emplazar interceptores estratégicos antimisiles en la vecina Polonia, con radares asociados en la República Checa. Los expertos militares rusos sugirieron que estos despliegues eran el comienzo de un proceso estratégico que en el futuro podría debilitar las envejecidas armas nucleares rusas de la época (pero Rusia ha recuperado muy rápido e incluso sorprendido con su nueva tenología, heredadas de la era soviética, como medios de disuasión, lo cual es la principal prioridad de la defensa nacional rusa.

En respuesta a estas amenazas, a veces Rusia parecía desviarse de su manera habitual de cultivar relaciones con otros países con los que los EEUU ha tenido desacuerdos, que es precisamente el tema de este artículo. Los rusos también llevaron a cabo ejercicios navales en el Caribe con la marina de guerra venezolana, reanudaron el patrullaje de bombarderos nucleares, al estilo de la era de la Guerra Fría, a lo largo de la costa norteamericana y hablaron de revitalizar las antiguas bases aéreas soviéticas en Cuba (ver vínculos de estas historias abajo).

Hubieron cambios sustanciales en las prioridades de la política exterior del Presidente Barack Obama, la actitud de Moscú se ha relajado un tanto. Obama engavetó el polémico plan para el emplazamiento de armas antimisiles en Polonia (aunque últimamente ha hecho marcha atras y ha comenzado a instalar sus equipos militares en Polonia y República Checa) y retiró por el momento de la agenda cualquier tema relacionado con la inclusión de Ucrania y Georgia en la OTAN.

El denominado «reajuste» de Obama en las relaciones entre Moscú y Washington parece estar mejorando las perspectivas de cooperación, incluso en temas tan espinosos como Irán, aunque puede que sea demasiado temprano para arribar a conclusiones firmes.

Fuente: http://www.voltairenet.org/



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