viernes, 27 de julio de 2012

Grafiti en Londres 2012: Dios salva al pueblo


Londres ha decretado la guerra contra el graffiti durante los Juegos, pero Banksy y sus secuaces no han podido resistir la tentación y han desafiado a su manera al estado policial. Banksy se ha solidarizado con los vecinos de Hackney y les ha dedicado el mural de un lanzador de jabalina, arrojando al aire un misil como los que instalaron en los tejados para "proteger" los Juegos.
Aunque la dedicatoria más celebrada (en un lugar no revelado por el artista de Bristol) es sin duda la del saltador de pértiga, burlando una valla algo más endeble que rodea el Parque Olímpico, y cayendo sobre un colchón tridimensional y mohoso que alguien dejó en un solar abandonado.
Con alevosía y nocturnidad, Banksy ha eludido la vigilancia paramilitar y se ha apropiado a su manera de los aros olímpicos, en otra flagrante afrenta contra las estrictas leyes del branding (velando por los derechos de los promotores del evento, de Coca-cola a McDonald’s, pasando por BP, Dow Chemicals y demás patrocinadores tóxicos).

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