lunes, 16 de julio de 2012

España: Se prepara para el caos de protestas en septiembre


El Gobierno de España baraja un escenario extremo tras las vacaciones en las calles. Pero Rajoy asegura que mantendrá el rumbo: "No podemos elegir", admite con resignación.


"Tras las vacaciones, vamos a tener un problema gordo en la calles". Tras subir el IVA, eliminar la desgravación por vivienda, dejar sin extra de Navidad a los funcionarios y reducir el subsidio del paro, en un nuevo y durísimo plan de ajuste para cumplir con el objetivo de déficit público, el Gobierno se prepara para un otoño caliente. El propio Mariano Rajoy, preguntado expresamente por el posible malestar social que pudieran provocar las nuevas reformas, afirmó lacónico: "No es grato".
El temor a una helenización en las calles se barrunta en los círculos del Gobierno prácticamente desde el inicio de la era popular. En su primer Consejo Europeo, el presidente advirtió a sus homólogos comunitarios que la reforma laboral que estaba diseñando le iba a suponer una huelga general. Y así fue, aunque el fracaso sindical fue total en tanto en cuanto el país optó por acudir a trabajar. Pero los meses pasan, los ajustes se acumulan, y el Ejecutivo admite una creciente desafección social.

La posibilidad de que las protestas vayan a más tras las vacaciones estivales se convirtió en el plato fuerte, y de difícil digestión, de las conversaciones tras la intervención de Rajoy en el Congreso. "Va a ser horrible", auguró sin medias tintas un alto cargo del Partido Popular, que se enfrenta a la "ardua batalla" de defender los ajustes. En las filas azules no pasó desapercibido que minutos después del anuncio del nuevo tijeretazo varias docenas de funcionarios se agolparan frente al Congreso.
El presidente, dicen los suyos, es consciente del malestar ciudadano. A él no le gustan las medidas emprendidas, aseguran. Tanto que algunos lo ven "tocado" después de la sesión del miércoles. "No disponemos de más ley ni de más criterio que el que la necesidad nos impone", dijo Rajoy a micrófono abierto. "No podemos elegir, no tenemos esa libertad", añadió. Gobierno y PP ponen todo el énfasis en que cale esta idea: lo planteado son obligaciones de la Unión Europea a cambio de la ayuda bancaria -imprescindible para que fluya el crédito- y España no tiene más remedio que cumplir.

España podría estar al borde de un conflicto civil

El Ejecutivo trabaja con un escenario extremo. En septiembre-octubre los ajustes anunciados, en partidas muy conflictivas, ya se habrán acometido, a los que hay que sumar los planteados en Sanidad y Educación o la subida del IRPF anterior. Pero podrían venir más recortes: "Hay medidas guardadas en el cajón por si no controlamos el déficit", admiten fuentes solventes. Por ejemplo, en relación a las pensiones. El cúmulo de circunstancias podría ser una bomba de relojería.
En voz de un diputado del PP, "nos vamos a ver con una cuesta más empinada aún, con las becas reducidas o simplemente eliminadas, los uniformes y libros de los niños más caros, con los sueldos recortados", radiografía. "Ahora estamos en julio, con todo el mundo pensando en las vacaciones. Pero en septiembre ya no tendremos nada a lo que acogernos y todo será malo, y esto puede ser peligroso".

Las primeras muestras ya se están viviendo, con varias sacudidas sociales en Madrid, pero lo gordo lo esperan para después. No pocas voces en el PP piden "dar ejemplo" y ajustar ya en la administración -central, autonómica y local- como muestra de que todos se aprietan el cinturón, que "el esfuerzo es compartido". El Gobierno asegura que está manos a la obra, y que los anuncios vendrán en breve. El sacrificio, inciden, será de todos, "equitativo" según Rajoy.

Fuente: Apocalipsisyactualidad

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