lunes, 30 de julio de 2012

Ahora el Tratado de Comercio de Armas está en manos de la Asamblea General de la ONU

El intento de establecer medidas comunes para prevenir el comercio ilegal de armamentos es prácticamente estéril debido a que este asunto tiene mucha relación con la gran política. Así comentaban expertos rusos la ausencia de un resultado en la Conferencia de la ONU para la redacción de un Tratado Internacional de Comercio de Armas.


Las conversaciones sobre la regulación del mercado de armamentos duraron cuatro agotadoras semanas. En ellas participaron delegaciones de ciento noventa y tres países, y a insistencia de EEUU, el documento debe ser aprobado por unanimidad. De ahí que los expertos se mostraran, desde un comienzo, escépticos ante la posibilidad de la aprobación de medidas comunes. Y es que, con tal procedimiento, la postura de cualquier país era decisiva, en circunstancias cuando los intereses de todos eran muy pero muy distintos. Ello dio pie al subdirector del Instituto de Análisis político y militar, Alexander Jramchijin, para declarar que los intentos de redactar una convención sobre limitación de armamentos son absurdos:



— Los países interesados en que haya muchas armas nunca respaldarán documentos como el tratado contra las bombas de racimo. Este documento fue ratificado por más de un centenar de países, pero no rige, porque no fue ratificado por los países clave. Va a pasar exactamente lo mismo con un tratado global de comercio de armas: ninguno de los proveedores principales necesita esto, por lo que nunca será aplicado.



En la conferencia, EEUU exigió, por ejemplo, un nexo especial del futuro tratado con el derecho garantizado de los estadounidenses de portar armas. EEUU, China, Siria, Irán y Egipto, ya durante los debates exigieron excluir del documento toda mención sobre la prohibición del comercio de pertrechos.



Rusia, por su parte, insistió de antemano en que el tratado regule tan solo la venta de armas ligeras y de fusiles. Algunos países de Occidente consideraron que en ese listado debe estar incluido también el armamento pesado. Rusia propuso facultar solo a estructuras estatales la firma de contratos de venta de armas. EEUU y otros países occidentales definieron de inadmisible esa postura. Ellos defendieron sus intereses en Siria, declaró Vladímir Evseiev, director del Centro de Investigaciones sociopolíticas:



—De prohibir la venta de armas a través de estructuras no estatales será, en tal caso, sumamente difícil ayudar a la oposición armada siria. Y es que ella se entrega, en medida considerable a los mercenarios justamente, cuyo número llega a unos seis mil. ¿Cómo abastecerlos de armas si van a estar prohibidos los suministros de armamentos a través de estructuras no gubernamentales? Desde este punto de vista es del todo comprensible el afán de bloquear tal iniciativa.



El proyecto de tratado internacional sobre comercio de armas ha sido entregado a la Asamblea General. Esta determinará la labor siguiente para su aprobación. EEUU anunció ya la necesidad de una pausa de un año. La propuesta de diferir el asunto fue respaldada por Rusia y China. El jefe de la delegación rusa en la conferencia, Mijaíl Ulianov, definió el proyecto de documento de débil y que fue redactado con negligencia. El diplomático subrayó que la conferencia no fracasó pues, por lo menos, todas las partes interesadas pudieron exponer sus posturas en el foro.

Fuente: Lavozderusia

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