miércoles, 13 de junio de 2012

Especial de Día del Padre: Crecimiento espiritual para niños: Un reto para los padres

Sus hijos representan almas eternas en necesidad de salvación, y usted tiene un rol en asegurar que ellos conozcan a Dios. 
 
Jim Mhoon

Traducido por Raquel Alvarado para Enfoque a la Familia
Recuerdo aquel día cuando, siendo un padre joven, me desperté durante la noche y me di cuenta, mi hija depende completamente de mí para satisfacer sus necesidades. En ese momento yo tenía 24 años, apenas lograba pagar mis cuentas y estaba empezando a aprender sobre la vida.
Y luego me llegó otro pensamiento que aumentó mi ansiedad: Ella es un alma que debe llegar a conocer a Dios y la vida eterna. ¿Estoy listo para esto? ¿Qué he hecho?
Esta pregunta es primordial para los padres. Nuestros hijos tienen almas eternas en necesidad de salvación, y nosotros tenemos un rol importante para asegurar que ellos conozcan y amen a Dios. Muchos padres entienden esta realidad claramente.
Pero muchos otros padres no parecen entender las preguntas eternas sobre sus hijos. Sus acciones son pasivas y distraídas. No saben articular qué están haciendo, o cómo están asegurando que sus niños conozcan a Dios. Le abdican su responsabilidad  a la iglesia (como si una hora por semana cada domingo fuera la solución.) En resumen, carecen de una visión para sus hijos y no han logrado prepararlos para el futuro.

Mirando hacia adelante
Los padres deben establecer una visión para sus hijos. ¿Quiénes serán cuando crezcan? ¿Servirán a Dios? ¿Serán capaces de amar a otros? ¿Estarán capacitados para transmitir un legado espiritual?
Había una época en que los padres entendían lo que estaba en juego. Sabían que estaban estableciendo un legado de fe que perduraría por generaciones, eventualmente acaparando miles de personas en su árbol genealógico. Pero hoy, me temo que hemos perdido la perspectiva sobre el tiempo, y tendemos a vivir nuestras vidas en relación a nuestra familia inmediata y nuestras ambiciones personales.
Quizás por eso es que hay una epidemia de divorcio, padres que abandonan a sus familias y padres que priorizan sólo aquellas cosas que les dan a sus hijos una ventaja competitiva en la vida. Este es mi reto para los padres: Enséñeles a sus hijos acerca de Dios. Edúquelos según los Proverbios. Llévelos a satisfacer los Mandamientos de Dios; convóquelos a la Gran Comisión.
Para lograr esto, primero capture una visión divina para su familia, y luego siga agresivamente Su llamado en sus vidas.

¿Dónde empezar?
Comprométase fuertemente con Dios.

Enséñele a sus hijos a desarrollar relaciones saludables con otros.
Si quiere que sus hijos tengan buenas habilidades para relacionarse, debe darles un modelo. El mejor modelo es su matrimonio. A pesar de toda la evidencia de efectos negativos que deja el divorcio en los niños, las tasas de divorcio continúan incrementando.

Disciplina.
Esto es lo que el Dr. Dobson dice en su libro El Nuevo reto hacia la disciplina:
Cuando se aplica con amor, ¡la disciplina funciona! Estimula un afecto tierno, que es posible por el respeto mutuo entre un padre y un hijo. Cierra la brecha que a veces separa a los miembros de una familia que deberían amarse y confiar unos en otros. Le permite al Dios de nuestros antepasados a presentarse a nuestro hijos. Les permite a los maestros a lograr el trabajo para el cual fueron comisionados. Insta a los niños a respetar a otros y a vivir responsable y constructivamente. 

Preséntele El Salvador a su hijo. La razón por la cual Dios ordena a los padres a enseñarles a su hijos Sus leyes es porque nadie puede reflejar el amor de Dios y su propósito a sus hijos mejor que los padres.

Prepare a sus niños para ser personas influyentes en el mundo.
Aunque sea fácil enfocarse en los beneficios financieros de una buena educación, a veces perdemos de vista la prioridad de Dios. Dios no nos convoca a la riqueza (aunque a veces algunos lleguemos a tenerla); nos convoca al servicio. Cuando sus hijos se introduzcan al mercado laboral como contadores, madres y amas de casa, soldados o constructores, ellos deben saber que su profesión está relacionada a la convocatoria primordial: ser embajadores de Cristo.

Inste a otros padres a actuar por sus familias.
Inste, enseñe y capacite a otros a ser padres. A las familias que están muy ocupadas  les cuesta encontrar tiempo para cada cosa que se espera de ellos estos días. Pero la buena noticia es que no hay forma de equivocarse si reza con su familia. Ni tampoco puede fracasar si les enseña las Escrituras o las habilidades de la vida. El truco es priorizar sus responsabilidades como padre, y tenga una fuerte intención. 
Fuente: Enfoqueenlafamilia

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