sábado, 16 de junio de 2012

España: Merkel, tenemos un problema

Hace sólo siete días, el presidente del Gobierno se fue al fútbol creyendo que había resuelto con brillantez el rescate europeo de los bancos españoles. Presumió de su habilidad negociadora, celebró con júbilo el gol de España ante Italia y volvió a La Moncloa a esperar el amanecer del lunes, momento en el cual la prima de riesgo descendería treinta puntos como mínimo. Estaba seguro de que los mercados le darían un respiro. Así se lo hicieron saber sus asesores y así lo pronosticaron dirigentes europeos y analistas de todos los diarios. Sucedió todo lo contrario, la prima siguió escalando y el bono llegó al 7% de interés. Bastaron unas horas para demostrar que en esta crisis no acierta ni Dios.

Después de unos primeros momentos de estupor y extrañeza, La Moncloa dictó su estrategia de comunicación: Europa es la clave y Ángela Merkel no tendrá más remedio que aflojar porque está demasiado tensa. En lugar de darle un masaje en el cuello, el Gobierno ha empezado a presionar a la canciller alemana. Ella no se ha tomado muy bien estos empujones y los ciudadanos alemanes empiezan a estar casi tan hartos de los españoles como de los griegos.

Lejos queda aquella amistosa primera reunión en la cancillería en la que el presidente del Gobierno se comprometió a ser un buen chico. Mariano Rajoy le ha salido respondón a la canciller y ésta la ha emprendido con la "irresponsabilidad" de los manirrotos españoles. Empiezan a aparecer en los medios españoles furibundas descalificaciones de la canciller que ojalá no nos cuesten caras.

Los medios internacionales atizan al Gobierno español sin piedad y nadie acierta a encontrar un remedio para frenar las críticas. El PP asiste impotente al desmoronamiento de todas sus certezas. Al PSOE se le ha puesto una tremenda cara de susto y Rubalcaba mantiene la contención e intenta frenar a los que le piden más dureza en la oposición. Empiezan a surgir las voces que piden un gran acuerdo de Estado entre las fuerzas políticas españolas para hacer frente a lo que se nos ha venido encima. Los ciudadanos pierden la fe en casi todo, mientras menudean las noticias sobre los derroches del presidente del Consejo General del Poder Judicial y los Ferraris que le regalan al Rey.
A todo esto lo anterior el presidente del Gobierno lo llama "ruido, críticas, especulaciones y espectáculo". Cree que la actitud correcta ante el acoso del exterior es mantener la cabeza fría. Ojalá tenga razón. Esta misma semana va a tener ocasión de ejercitarse en los foros internacionales. A ver si consigue que le aflojen el dogal.

Fuente: Elmundo

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿Qué piensas de esto? Tus comentarios pueden ser anónimos o no, y serán muy agradecidos, por más corto que sean. Sé respetuoso.