lunes, 4 de junio de 2012

"El Encuentro": El Secreto mejor guardado al descubierto

© Marcos Andrés Nehoda..Pastor (Un relato detallado de lo que se esconde detrás de los encuentros del movimiento G12)
 
Veamos lo primero que uno oye hablar es acerca de los Encuentros. Te dicen que es algo que nunca experimentaste..que lo necesitas, que te hará bien. Que no te pueden comentar qué es.. pero que son tres días de mucha bendición, en los cuales Dios te va a hablar. Que tienes que prepararte para ello..Debes asistir al Pre-Encuentro..De últimas, si no has podido asistir al encuentro previo..lo más importante es que debes estar en oración..para que Dios esté preparando tu vida para esos tres días en los cuales tu vida cambiará. Claro..uno se resiste al principio..porque parece una invitación a convertirse a Cristo..porque te invitan a ti, que ya eres del Señor, pero también te aclaran que allí van todos: creyentes e inconversos. No puedes ir con tu propio automóvil, ni en tren, tampoco en bus. Tienes que aceptar viajar en los buses arrendados especialmente para la ocasión.Deberás abonar una suma que no es ni mucho ni poco, es una cifra respetable, pero que al final veras cuanta ganancia les deja. En todos los casos el “Encuentro con Dios” se realiza desde el viernes en la noche hasta el domingo a la tarde, en un lugar muy apartado. 

Cuando uno llega al lugar, se da cuenta que aunque quisiera  no puede regresar por tus propios medio, estás en medio del campo y en una ruta alejada. Se experimenta un cierto temor, una cierta indefensión, pero ya es tarde. “¡Bienvenido! Hombre de Valor”.
 És la credencial que nos entregan al ingresar al “Encuentro de Varones” ya que no es mixto. Ingresas a un salón previamente dispuesto con altoparlantes poderosos y música suave grabada que se escucha constantemente incluso cuando habla el orador, cuando se está desayunando, almorzando, merendando y cenando y también muy tarde por las noches, cuando cada encuentrista se retira en silencio a descansar. La presentación es típica de una empresa piramidal de aquellas que te ofrecen la venta de un producto sensacional como ser, un champú que sirve para lavar el carro, los platos, el piso y aun el cabello. También sirve para lavar la ropa. “Cada veinte o treinta minutos, Dios te va a sorprender” repite el presentador constantemente con una voz fuerte y animosa, típica de un programa televisivo. “¿Cómo es el Encuentro?” ( y él mismo te enseña a responder)..“Tremendo!!”. Otra vez. “El Encuentro es;  Tremeeendo!”

 La voz del que habla es cada vez más fuerte; tanto, que algunos buscan sentarse más atrás para estar lo más alejado posible de los altoparlantes. Todos están expectantes, intimidados, asustados, tensos, con dudas. Te enseñan que debes tener una actitud humilde, aquí no valen los títulos ni los cargos; pastores y miembros son todos iguales, no hay ninguna consideración especial para nadie. Utilizan La Biblia y cierto Manual, por el cual se guían en todo lo que realizan. En realidad no necesitan la Biblia ya que los pasajes bíblicos están todos consignados por entero en el Manual junto con las citas bíblicas. 

Al principio, las enseñanzas parecen todas bíblicas; con una tendencia claramente carismática. Pero esto se asume con cierta naturalidad. Además, quien ha decidido en último término asistir al Encuentro eres tú mismo. Así que te adaptas o te adaptas. Más te vale ‘demostrar’ que estás en la misma ‘onda’. La enseñanza que comienza siendo bíblica va incluyendo de a poco, conceptos nuevos que claramente contradicen la Palabra de Dios, pero es tan sutil el procedimiento que el que conoce poco las Escrituras es engañado con facilidad. Aquí habría que hacer un alto y relatar lo que ocurre antes de ascender al bus que te llevará al lugar en donde se realizará el Encuentro. Hay un mundo de gente, bolsos de mano y buses esperando. La iglesia anfitriona reúne a creyentes de otras iglesias, con o sin autorización de sus pastores. 

Pero no va cualquiera dado que cada uno es minuciosamente detallado y recomendado por otra persona de confianza. Es muy difícil que vaya alguno para ‘investigar’, para actuar como detective, a menos que mienta hábilmente. ¿Y qué creyente querrá mentir nada menos que ante un “Encuentro con Dios”? Una persona habla al grupo de aspirantes a encuentristas y les da una serie de advertencias sin detallar lo que se realizará en el Encuentro. La sensación que uno tiene es que será llevado a la sala de operaciones. La tentación de escapar de este lío es muy grande; hasta el último momento, pero la presión de quienes te rodean, conocidos o no, también es grande y no te animas. En el trayecto en bus, si se viaja con un conocido es mejor, pero aun así, todos llegan a conocerse y a formar una amistad. Todos parecen contentos; pero están nerviosos. Comienzan a entonar algunas canciones nuevas, pero muy sencillas, acerca de que el diablo está vencido, y la naturaleza carnal también. Una vez llegados al lugar del Encuentro ya está oscuro, quien desee huir no podrá porque no hay una sola persona en todo el desolado lugar de campo. No hay ruta conocida. Uno siente que está preso o secuestrado. Pero como todos estamos en la misma situación nos animamos y consolamos los unos a los otros, disimulando el nudo en la garganta. “¿Dónde me metí?” “Pero bueno, ya estoy aquí; veré qué sucede”. Lamentablemente  no puedo afirmar que  “si no me gusta me voy”. ¿Adónde me iré?..¿Cuál es la ruta?..¿Con qué medios de transporte? Retomamos el relato de lo que ocurre en el recinto de reuniones. Al poco rato de estar sentados nos avisan, y nos ordenan quitarnos los relojes, los celulares, las grabadoras, cámaras fotográficas, filmadoras, radios portátiles etc. Un inspector pasa por cada asiento y se lleva todo. Recuerda que no puedes mentir, eres del Señor. Serás confrontado nada menos que con Dios mismo. 

Seguramente si mientes te caerá un rayo encima.  Pero no es por el castigo divino; tú tienes ‘principios’ éticos y espirituales. Por esta razón has asistido al Encuentro: porque quieres más de Dios (ya estás en la rosca). Como decía, la enseñanza está salpicada de textos bíblicos, comienza siendo bíblica, pero va incluyendo de a poco conceptos nuevos que claramente contradicen la Palabra de Dios. Es tan sutil el procedimiento que el que conoce poco las Escrituras termina envuelto fácilmente en esta atmosfera.

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