sábado, 19 de mayo de 2012

Una III guerra mundial: excusa perfecta para un nuevo orden mundial


Muchos de nosotros nos preguntamos, cómo, cuándo y por qué podría comenzar un conflicto armado en Medio Oriente. La verdad es que me resulta increíble escucharme hablar así. ¿De dónde nos viene esta idea? ¿Por qué damos por hecho que la guerra es inevitable? La respuesta parece sencilla. Basta mirar los principales medios de comunicación del mundo para saberlo: Todos ellos hablan de lo mismo. No es mentira ni tampoco novedad que el principal instigador de esta locura sea Estados Unidos junto a sus aliados, quienes día tras día provocan a Irán con toda suerte de calumnias y mentiras con el solo fin de precipitar una guerra. Pero los conspiradores, aun teniendo todo el poder militar, económico y comunicacional saben muy bien que no pueden atacar de la noche a la mañana. Necesitan de una excusa que avale la intervención ante los ojos del mundo y que por supuesto mantenga limpio su “buen nombre”. Si todavía no atacan se puede deber a varias razones: que estén a la espera de buenas condiciones climáticas; la fuerte oposición de la opinión pública mundial a esta o a cualquier intervención estadounidense o bien, que estén esperando o preparando la trama adecuada, una causa, circunstancia o evento de algún tipo que ocurra en el momento perfecto y que gatille la ofensiva.

 ¿Es acaso Irán o cualquiera de los países del Medio Oriente como por ejemplo Egipto, Libia o Siria, los cuales han sido recientemente intervenidos por una “fuerza extraña”, una gran amenaza para el mundo? ¡La verdad es que no! Tampoco significa que estos países sean unas “blancas palomas”. Lo cierto es que en estos momentos una gran y poderosa flota de guerra se encuentra navegando en círculos en el Estrecho de Ormuz y no están allí precisamente de vacaciones; solo esperan. Imaginen que un vecino suyo de la noche a la mañana posicionara todas sus armas fuera de su casa y que por toda explicación a tu lógica y razonable protesta te contestara que solo está allí por tu seguridad y por la de todos. ¿Qué le dirías?
Estamos más que enterados sobre el caos económico que vive gran parte del planeta en estos momentos y también sabemos que no se recuperará, y que el sistema está a punto de colapsar para siempre. También sabemos de la creciente supresión de derechos y libertades que actualmente imponen los países del primer mundo a las personas. El ataque a la humanidad comienza en los aeropuertos, seguido por las injustas leyes antiinmigrantes de Estados Unidos y países de Europa. En materia religiosa se palpa cada vez más fuerte la intolerancia; los cristianos son atacados actualmente en muchos países del mundo; el constante bombardeo negativo que Occidente y sobre todo Israel hacen de la cultura y religión musulmana; los casos de pedofilia, liviandad y conformismo de la iglesia Católica son más que notorios;  la misma iglesia que ha hecho un llamado a crear el nuevo orden mundial tanto económico como ecuménico; la misma iglesia que elevó en voz de su principal figura, el Papa Benedicto XVI, una plegaria a Dios para que tuviera misericordia de la humanidad y que los supuestos eventos catastróficos que nos depara el año 2012 no sean tan violentos con la gente. Entre todo este revoltijo, la gran pregunta al final es: ¿Cuál será el detonante del conflicto…? porque no tengo duda alguna que Estados Unidos y sus aliados comenzarán la agresión. Tal vez podremos encontrar las respuestas en una persona que visualizó este conflicto hace mucho tiempo atrás y lo plasmó en un libro. Me refiero a Benjamín Solari Parravicini. Según sus psicografías, la respuesta podría ocultarse en los preparativos de los próximos Juegos Olímpicos a realizarse en Londres, Reino Unido dentro de 73 días.
 
Viene el demócrata humilde, que nunca lo fue

La alerta comenzó cuando Danny Boyle, afamado actor y cineasta, ganador del premio Oscar, fue elegido como maestro de ceremonias de la apertura de los Juegos Olímpicos. Entre muchas cosas, Boyle introduce un elemento muy peculiar: ¡una campana! Esta ocupará un rincón del estadio y repicará estruendo con la finalidad de que todo el mundo pueda oírla y así saber que la nueva versión de las olimpiadas ha comenzado. La campana que pesara nada menos que 27 toneladas es la más grande y pesada del mundo. En su superficie se gravó una extraña inscripción perteneciente al escritor William Shakespeare y dice así: “No temas, la isla está llena de ruidos”. Al Analizar una de las psicografías de Parravicini podremos ver y constatar el enigmático dibujo de un deportista [?] que empuña la llama olímpica [?] junto a una sentencia que puede ser profética y que además se refiere al despertar agresivo de importantes naciones; la hipocresía de los políticos y el acontecimiento de algún tipo de evento que será nada menos que catastrófico. A continuación el texto y dibujo escritos por la mano del llamado “Nostradamus de Latinoamérica:

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