viernes, 11 de mayo de 2012

Pandillero brasileño halló la salvación poco antes de morir


Un líder de pandillas brasileño halló salvación días antes de su muerte, gracias a un pastor cristiano que diariamente arriesgaba su vida para compartir el evangelio, en las favelas más peligrosas de Río.
Más de once millones de personas viven en los arrabales de Brasil, en medio de la pobreza y la violencia. Pero Eric Reese trabaja para llevar luz a uno de los lugares más oscuros de Río de Janeiro.
“Lo que me hace amar a Rio es ver la gente necesitada en comunidades así. Solo tratan de sobrevivir, de pagar sus cuentas, de poner comida en la mesa. Veo a cada persona aquí como creación de Dios. Cuando Cristo fue a la cruz, fue por esta gente también”, explicó. Eric Reese, misionero de IMB.
Él comprende el peligro al que se expone, sabiendo que un día podría salir y no regresar.
“Escribí una carta a mi esposa. Si no regreso, se fuerte. Dile a mis niñas cuanto las extrañará papá”, comentó Reese.

Ministrar en las favelas es duro, aún para los brasileños

“Es difícil porque los cristianos aquí en Brasil, como en otros países, no quieren hacer este trabajo. No quieren ir a las calles de noche y predicar la palabra de Dios. Solo quieren quedarse en sus grandes iglesias y escuchar un buen sermón. Nada más”, agregó Thiago un cristiano brasileño.
Los misioneros siguen alcanzando a los traficantes de droga, a los pandilleros y prostitutas. Ramona Reese cree que su propio transfondo le ayuda a relacionarse.
“Desde el principio, la manera en que crecimos nos trajo a hacer esto. No es tan difícil para nosotros entender a la gente al que ministramos. Es sólo ministrar a alguien que necesita a Jesús, sin importar que sea un traficante de drogas, un criminal o lo que sea”, expresó Ramona Reese, misionera de IMB.
Reese y su familia vinieron a Brasil hace 13 años como misioneros bautistas desde Albany, Georgia. ¿Su mayor reto? ganar la confianza de un importante líder de una favela, el Padrino. Sin embargo, una noche el hombre accedió a reunirse en un sitio secreto.
El Padrino, que originalmente quería matar a Reese, ahora habla bien del misionero.
“El vino a la comunidad y la ayudó, la comunidad tiene muchas necesidades financieras. Pero él no vino a ayudar con las necesidades financieras, sino a traer la paz que muchos necesitan…”, declaró, el Padrino, líder pandillero.

Poco después de la entrevista, una pandilla rival asesinó al Padrino, pero no antes de poner su en Jesucristo.
“No volveré a una zona de confort por mi nivel de confort, acerca la mano de Cristo, acerca la mano de Dios, cuando la gente está muriendo, yendo al infierno, necesitando saber que hay una forma de cambiar su vida radicalmente”, agregó Reese.

Reese ahora recibe ayuda de un pastor brasileño, que proviene de un entorno de favela.
“Yo traté de robar un carro y al ver atrás estaba la policía. Comenzaron a dispararnos y uno me impacto. Mi madre siempre me dijo que aún si era el último minuto de mi vida si me arrepentía, Dios me perdonaría de mis pecados. Y ese momento llegó. Comencé una nueva vida con Jesús”, detalló Pedro, Pastor brasileño.
“La gracia de Dios trajo a ese hombre desde casi la muerte, hasta tener ahora una bella familia, una amable esposa y buenos niños”, comentó Reese.

Ramona Reese apoya el ministerio de su esposo. Ella hace amistad con otras mujeres, incluyendo a Vivian, una madre soltera y exprostituta.
“Cuando se establece esa relación el Espíritu Santo hace su trabajo, y esa persona recibe a Cristo y luego los vemos bautizarse e ir a una iglesia, eso es lo mejor de todo. Esa es la gran recompensa”, expresó Ramona Reese.

Y mientras los Reeses lidian con los retos diarios de trabajar en las favelas, gente como Vivian les recuerda la razón por la que vinieron.
“Cuando ves gente pasar de ser esclavos de la prostitución, a ser libres mediante el amor de Dios, mediante la gracia transformadora que Jesús nos da, eso hace que valga la pena”, mencionó Eric Reese.

Fuente: Mundocristiano.tv

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