jueves, 15 de diciembre de 2011

Los Perros están afuera

Que el Espíritu Santo les de discnernimiento!

Los Perros (falsos profetas, religiosos, malos obreros) de la Iglesia de hoy

Por el Pastor Mario Fumero

“También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita” 2 Timoteo 3:1-5


El verso de encabezamiento es parte de la carta que escribió el apóstol Pablo a Timoteo en la que lo exhorta, anima y aconseja de como deben conducirse y en que deben encargarse los obreros de Dios. Como parte de la carta Pablo le advierte a Timoteo del peligro que surgirá en los postreros días y le presenta las características de los falsos ministros que surgirán en dichos días. Todavía estamos viviendo en los postreros días y estos falsos ministros y falsos hermanos se mueven dentro de las iglesias causando daños a la obra de Dios.

Los primeros cinco atributos (“amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos,”) mencionados en el verso de encabezamiento son suficientes para describir un gran número de “ministros” y “predicadores” del presente que supuestamente sirven a Cristo pero la verdad es que, como dijo el apóstol Pablo, sirven a su vientre (“Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo; el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal” Filipenses 3:18- 19).

Es interesante notar que en dicho verso Pablo termina diciendo “que sólo piensan en lo terrenal”. Será casualidad que en estos tiempos en que vivimos un gran sector del cristianismo (incluyendo evangélicos, pentecostales, protestantes y otros) están poniendo un gran énfasis en lo terrenal, lo material, lo mundano. Sobre el primer atributo que se menciona en el verso de encabezamiento (amadores de sí mismos) es interesante y evidente notar como en muchas iglesias y ministerios el énfasis en las predicaciones y enseñanzas es la adulación y exaltación del individuo y muy poco se habla de Cristo y su obra. Los temas de los mensajes son: “tú puedes”, “tuya es la victoria”, “tú te mereces esto y aquello”, “tú vas a ser grande” y así por el estilo. Quiero aclarar que Dios puede y da mensajes con temas parecidos para alentar a su pueblo, pero cuando todos los mensajes van en esa misma dirección y con el mismo propósito esto se puede convertir en una forma de autoadoración o auto-idolatría. Si el enfoque de todo es “mi persona”, me convierto en un amador de mí mismo como dice el verso de encabezamiento. Los predicadores que constantemente usan este tipo de mensajes y no predican (como nos recomienda Pablo) todo el consejo de Dios terminan manipulando a los oyentes. Estos se identifican con dicho predicador pues siempre los están alabando y ¿a quién no le gusta que lo alaben? Qué diferente enseñó y predicó Jesús durante su ministerio terrenal. En su mensaje, Jesús no les habló a los hombres de autoestima sino de arrepentimiento y conversión. Cuando nos convertimos (o mejor dicho permitimos que El nos convierta), todos los problemas, traumas y complejos desaparecen o pasan a un nivel inferior de importancia en nuestras vidas.

En muchos púlpitos se predican más un remedio sicológico o mensaje de motivación que un mensaje de la Palabra de Dios. Y la gente, como esto les hace sentir bien, continúan llenándose de una dosis de autoestima y autosuperación. Entonces buscan a Dios no para servirle, sino para que Dios le de ésto, aquello y lo otro.

Lamentablemente se olvidan del mandato de Cristo para que rescatemos las almas, para que nuestros corazones y los de los que nos escuchan sean limpios y Cristo pueda habitar en ellos. La segunda frase del verso de encabezamiento es “avaros”. La palabra avaricia se refiere al deseo de poseer y acumular dinero y propiedades para satisfacción personal. El diccionario define la palabra avaricia como el afán de adquirir y atesorar riquezas. Esto está muy de moda con la llamada doctrina de la prosperidad.

La doctrina de la prosperidad está estrechamente asociada a la teología del “reino presente” o teología del “reino ahora”. La teología del “reino” o “el reino ahora” esta de moda en la iglesia que predomina en estos últimos tiempos, la iglesia a la que el Señor identifica en el capítulo 3 y verso 14 del libro de Apocalipsis como Laodicea. Pero esta teología no es nueva. La misma es conocida como Dominionismo y es el pensamiento fundamental de la iglesia católica romana. Pordefinición: El Dominionismo (Reino Ahora) es escatología post-milenial y militante.

Esta teología enseña que el mundo solo podrá ser rescatado a través del poder temporal y terrenal obtenido por la Iglesia. El Señor Jesús solo podrá regresar después que la iglesia haya puesto a sus enemigos debajo de sus pies. O sea, que según esta enseñanza la gloria es de la iglesia y no del Señor Jesucristo. En la doctrina de la prosperidad se enseña a los creyentes a exigirle a Dios cuando se le hacen peticiones y el enfoque principal de la misma es el “bienestar material” de los creyentes. Pero la doctrina bíblica nos dice que debemos ser agradecidos y reverentes: “tengamos gratitud, y mediante ella sirvámosle a Dios agradándole con temor y reverencia;..” (Hebreos 12:28). También la sana enseñanza es clara cuando dice: “Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora” (Hebreos 13:5) y “Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a. los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe” (1 Timoteo 6:9-10).

Cuando el verso anterior dice que se extraviaron de la fe es porque en un momento abrazaban la fe verdadera. Aún más nos dice la Palabra (Colosenses 3:5) que la avaricia es una forma de idolatría. Al avaro no le importa si su hermano o prójimo está en una situación difícil o de necesidad. El no es movido a misericordia para ayudar, sino que sólo le importa acumular bienes materiales. En el presente hay tantos ministerios que ponen un énfasis exagerado en el dinero y lo material que en muchos casos parece que operan una empresa comercial y no una obra de fe. Muchos de los ministros en estos ministerios modernos viven en una opulencia exagerada que no armoniza con la viva terrenal de nuestro Señor y Maestro Jesucristo ni con sus enseñanzas. Jesús enseñó: “Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas” (Mateo 6:24). En algunas iglesias y ministerios se han comercializado las sanidades. He escuchado de personas que se les han cobrado miles de dólares por la sanidad. De ésto no hay ni un solo registro bíblico. El único caso que se puede relacionar con esto es un caso que refleja la oposición de Dios a dicha práctica.

Este es el caso de Simón el Mago y se encuentra en el libro de los Hechos 8:18-23. El mismo dice: “Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero, diciendo: Dadme también a mí este poder, para que cualquiera a quien yo impusiere las manos reciba el Espíritu Santo. Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero. No tienes tú parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios. Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizás te sea perdonado el pensamiento de tu corazón; porque en hiel de amargura y en prisión de maldad veo que estás.” Simón les ofreció dinero a Pedro y a Juan por el don de Dios. Pedro no lo pensó dos veces para decirle a Simón que el don o regalo de Dios no se vende. Si Dios nos lo regala a nosotros ¿cómo nosotros vamos a venderlo? Muchos ministros de este tiempo le hubiesen arrebatado el dinero de la mano a Simón por el dinero o en el caso de los mas tímidos harían como Balaam que consultó a Dios para buscar la aprobación de algo que sabemos Dios no aprueba. Qué triste que hoy en día hasta la música y cánticos de alabanza y adoración se han hecho objeto de comercio. Muchos cantantes seculares, apenas confiesan a Jesús como salvador, comienzan o son inducidos a comenzar una “carrera artística” dentro de los medios cristianos. Si el don (el regalo) es de Dios ¿cómo puedo yo venderlo? Si la inspiración de las letras es de Dios ¿cómo puedo yo tener ganancias desmedidas y privar a muchos creyentes pobres que no tienen suficiente dinero para comprar sus producciones musicales? (muchas veces más costosos que los seculares). Entendemos que hay costos de grabación y reproducción pero aun así la verdadera obra de Dios en todos sus ámbitos es realizada por la fe para que verdaderamente Cristo sea glorificado.

Los llamados “conciertos en las Iglesias o estadios” están diseñados para congregar una gran cantidad de creyentes y de ellos colectar una gran ofrenda. Muchos de estos cantantes cristianos operan exactamente igual a los cantantes seculares quienes requieren de contratos en los que se les garantice una cantidad de dinero (por lo general $ 1,000 a $ 3,000.00) por anticipado. Si el dinero no se le entrega antes, ellos no cantan. Por un momento imagínese al apóstol Pablo diciendo a los hermanos de Corinto: “si no me recogen una ofrenda de “X” cantidad no predico”. ¡Creo que no! Pablo sí amó a Cristo con todo su ser. Estos “ministros” de pacotilla solo se aman a sí mismos y al dinero que recaudan de los incautos. Si en estos “conciertos” no ocurren conversiones o el Espíritu Santo redarguye a muchos para arrepentimiento, esta actividad es otra obra de la carne, sin fruto para Dios pero con muchas ganancias para los organizadores. La Biblia claramente señala a estos avaros como gente que se ha apartado de la fe. Una vez más citamos a 1 Timoteo 6:10: “porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe“. Los principales responsables del mercantilismo en las iglesias somos los pastores y líderes de la iglesia que han sustituido la Palabra de Dios por entretenimiento y diversión. A todos los pastores, Dios nos reclamará por descuidarnos en cuanto al alimento desus ovejas.

El atributo de vanaglorioso le cae muy bien a algunos predicadores que se auto-exaltan desmedidamente. Andan por la plataforma exhibiéndose como pavos reales, con altanería y arrogancia. Algunos dicen que le dan la gloria a Dios, pero con sus manerismos y gestos se auto-glorifican. Hacen que la reunión de avivamiento parezca más bien un espectáculo donde ellos exhiben su poder. No recuerdo que en los relatos bíblicos los siervos de Dios condujeran una actividad semejante.

En los relatos de los Evangelios y el libro de los Hechos vemos que los milagros eran el resultado de la proclamación de la verdad del evangelio y ocurrían espontáneamente, no cuando los siervos de Dios lo programaban. De hecho, los siervos de Dios en el Nuevo Testamento no programaban nada, ellos sólo seguían la dirección del Espíritu Santo. Recuerdo que hace unos años (antes del 1990) cuando se organizaba una campaña evangelística los cruza-calles decían “Cristo sana, salva, libera” o “Jesucristo es el Señor y a el damos la gloria”. Lamentablemente, en las últimas décadas y en el presente los cruza-calles6 que se usan para promover la actividad evangelística presentan la cara del evangelista, su nombre en letras bien grande y expresiones que intentan reflejar el poder y grandeza del predicador. En la mayoría de dichos cruza-calles6 ni siquiera se menciona el nombre del Señor Jesucristo y si lo mencionan lo hacen usando letras muy pequeñas en comparación con las letras usadas para el nombre del evangelista y sus presunciones. Qué pena que muchos jóvenes están viendo y siguiendo este falso modelo de lo que debe ser un siervo de Dios.

Lamentablemente, éstos que se autoexaltan son los que más apoyo tienen de los concilios y las iglesias. La soberbia, según el Diccionario Manual de la Lengua Española es “estimación excesiva de sí mismo con menosprecio de los demás. Apetito desordenado de ser preferido“. La Biblia nos enseña que la soberbia cautiva (“sean ellos presos de su soberbia” Salmo 59:12) y engaña (“la soberbia de tu corazón te ha engañado” Abdías :3). Según el Salmo 59:12, antes mencionado, la soberbia nos apresa o esclaviza. Es como un vicio del cual no es fácil salir. La soberbia también nos hace vulnerables al engaño como dice Abdías :3, y sabiendo que el engaño es el arma por excelencia de Satanás, la misma nos pone a merced de las artimañas de él. Es lamentable ver la cantidad de “ministros” soberbios que existen en nuestros días. Se levantan como si fueran dios a declarar juicios y maldecir a los que no piensan como ellos. Su estilo ministerial es uno dictatorial y de manipulación. Pero la Palabra de Dios nos enseña que donde está el Espíritu de Dios hay libertad (“Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad” Corintios 3:17).

Hay muchos casos en los que estos soberbios han declarado públicamente maldición contra los que no los reciben y contra los que señalan las fallas y extravíos en sus ministerios. Pero la Palabra de Dios nos Dice: “Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos” (Mateo 5:43- 45).

Si no pueden sufrir (vivir) esta palabra es porque no son hijos del Padre como implica el verso. Si fueren verdaderos hijos de Dios harían como nuestro Señor Jesús hizo (“quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente” 1 Pedro 2:23). Es claro que estos soberbios no siguen a Jesucristo, pues si lo siguieran harían como El nos enseñó; humildad, modestia, sencillez, serenidad y otras características que son contrarias a la soberbia. La quinta y última característica que vamos a considerar en este escrito es blasfemos y de esto podemos dar por ejemplo los muchos casos de falsos maestros que reclaman o han reclamado ser el Cristo. El blasfemo puede ser dejado sin cobertura como medida disciplinaria (“..de los cuales son Himeneo y Alejandro, a quienes entregué a Satanás para que aprendan a no blasfemar” 1 Timoteo 1:20). Pero la intención debe ser siempre para corregir y restaurar. Esto es lo que quiere decir Pablo cuando dice “para que aprendan a no blasfemar” o sea para que dejen dicha práctica. Pero si el blasfemo es también soberbio ¿quién lo convence?

En la carta de Judas a la iglesia se habla algo sobre los blasfemos: “No obstante, de la misma manera también estos soñadores mancillan la carne, rechazan la autoridad y blasfeman de las potestades superiores. Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo, disputando con él por el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él, sino que dijo: El Señor te reprenda. Pero éstos blasfeman de cuantas cosas no conocen; y en las que por naturaleza conocen, se corrompen como animales irracionales. ¡Ay de ellos! porque han seguido el camino de Caín, y se lanzaron por lucro en el error de Balaam, y perecieron en la contradicción de Coré” (Judas 8-11). Judas describe su condición presentando tres casos bíblicos de hombres corrompidos y perdidos. El primer caso es el del primer irreverente, profano y homicida: Caín. Luego viene el caso del avaro Balaam que, como dice el apóstol Pedro (“y se han extraviado siguiendo el camino de Balaam hijo de Beor, el cual amó el premio de la maldad” 2 Pedro 2:15), amó el premio de la maldad. Por último, Coré, quien contradijo, no a Moisés,sino al mandato de Dios. Cuando enseñamos y actuamos contrario a la Palabra de Dios estamos actuando como Coré.

He escuchado de casos en que ministros han maldecido no a los demonios sino a otros creyentes porque los han denunciado de hacer cosas que no son de cristianos. ¿Será esta la enseñanza de Cristo? Entre otras cosas que hacen estos falsos ministros están las siguientes: rechazan la autoridad de la Palabra de Dios y del Espíritu Santo, hacen mal uso de la libertad que tenemos en Cristo convirtiéndola en libertinaje cometiendo actos quemancha la imagen de la iglesia. Además, se corrompen, pues al no estar sujetos a Cristo Jesús se contaminan con el mundo, se apacientan a sí mismos cuidando por su propio bienestar más que por el de la iglesia, andan según sus propios deseos y no según el Espíritu de Cristo, son aduladores y usan de otras malas prácticas (Judas :4-16).

Los falsos religiosos o falsos obreros persiguieron a Cristo y a sus discípulos durante su ministerio terrenal. De esto nos habla el Salmo 22:16-20: “Porque perros me han rodeado; Me ha cercado cuadrilla de malignos; Horadaron mis manos y mis pies. Contar puedo todos mis huesos; Entre tanto, ellos me miran y me observan. Repartieron entre sí mis vestidos, Y sobre mi ropa echaron suertes. Más tú, Jehová, no te alejes; Fortaleza mía, apresúrate a socorrerme. Libra de la espada mi alma, Del poder del perro mi vida.” Durante la historia de la iglesia los falsos creyentes han perseguido a los verdaderos seguidores de Cristo y su doctrina. También en nuestros días los falsos religiosos y falsos obreros persiguen a los que sirven a Jesucristo en espíritu y en verdad. Muchos estudiosos de los acontecimientos de los postrero días ven en el caballo blanco y su jinete que se menciona en Apocalipsis 6:2 a la iglesia apóstata que prepara el camino (en el ámbito religioso) para que todos acepten al anticristo. Dicha iglesia (la iglesia Laodicea) perseguirá a todo grupo o movimiento que no se una a su filosofía ministerial y tendrá el apoyo del gobierno secular pues esta iglesia hace alianza con los gobiernos mundanos. Judas exhorta a los que han seguido la verdad del evangelio a seguir confiando en el Señor: “Pero vosotros, amados, tened memoria de las palabras que antes fueron dichas por los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo; los que os decían: En el postrer tiempo habrá burladores, que andarán según sus malvados deseos. Estos son los que causan divisiones; los sensuales, que no tienen al Espíritu. Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo, conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna. A algunos que dudan, convencedlos. A otros salvad, arrebatándolos del fuego; y de otros tened misericordia con temor, aborreciendo aun la ropa contaminada por su carne” (Judas :17-23).

Fuente: ContralaApostasia

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