martes, 22 de noviembre de 2011

No hay otra salida ante los desequilibrios: El Euro Debe Dividirse

 ¿HA OÍDO HABLAR DE LA ESTATUA DE NABUCODONOSOR? LOS 10 DEDOS DE SUS PIES SON 10 REINOS EUROPEOS. PRONTO UNO SERÁ QUITADO Y EL QUE LOS SUSTITUYA SERÁ EL ANTICRISTO

Es sólo un resultado de las distorsiones de divisas y competitivas causadas por lo que Angela Merkel llama el "destino común" de la unión económica y monetaria. Los desequilibrios desestabilizadores de Europa tendrán que ser eliminados, tarde o temprano, con la división de la zona euro en un grupo de acreedores y otro de deudores, según David Marsh, copresidente del Official Monetary and Financial Institutions Forum.


Los primeros se agruparán en torno a Alemania y tendrán que aceptar una apreciación del 20% ponderada por el comercio. En el sector exportador, esto puede provocar rechinar de dientes, pero los consumidores y los importadores se beneficiarán enormemente de una mejora significativa en términos comerciales. Sería una gran contribución europea para aliviar una de las mayores fuentes de incertidumbre económica global.

Como resulta ahora palmario, la moneda única ha sido un dispositivo tristemente inadecuado para acercar las divergencias económicas y estructurales en la zona euro: una combinación de una sustancial infravaloración de la divisa en las naciones acreedoras del Norte y de una sobrevaloración exagerada en los atribulados estados deudores del Sur significa que la valoración del euro no es la adecuada para nadie.

Reconocer el fracaso

En la primera categoría encontramos grandes superávits en el comercio internacional: según el FMI, el año pasado no menos de siete países europeos registraron superávits por cuenta corriente iguales o mayores -en función del PIB- a los de China, Japón y Rusia. En el segundo grupo, ocurre lo contrario: los déficits corrientes son persistentes pese a unas políticas deflacionarias sostenidas necesarias para purgar años de excesos.

Y aquí estamos, con unos desequilibrios por cuenta corriente demasiado resistentes para arreglarse con políticas fiscales, con o sin la ayuda del BCE. Es mejor reconocer que el euro ha fracasado en la superación de su prueba más dura, Hace falta ahora una acción creativa y políticamente ambiciosa para dividir el euro con el fin de terminar el calvario. Antes de que el bautismo de fuego se convierta en una bola de fuego.
 
Fuente: ElEconomista/Antesdelfin

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