martes, 11 de octubre de 2011

Nubes de tormenta se ciernen sobre el este del Mediterráneo

A principios la semana anterior, la empresa estadounidense Noble Energy comenzó la exploración de yacimientos de gas en alta mar frente a las costas de Chipre. Lo hizo con el consentimiento de las autoridades de Nicosia, en una zona indiscutiblemente situada dentro de sus aguas territoriales. Pese a ello, existía la preocupación real de que las perforaciones puedieran ser interferidas por buques de la Armada turca, haciendo maniobras en la zona.


Las exploraciones procedieron sin ser molestadas. Los barcos turcos observaron los procedimientos a una prudente distancia. Pero el desafío de Chipre a las recientes advertencias de Turquía para que no comience la búsqueda de gas natural en esa zona es poco probable que sea la última palabra sobre el asunto.

La demostración de fuerza en la parte oriental del Mediterráneo forma parte de una más amplia mezcla de ambiciones económicas y estratégicas de Ankara. Israel es parte del cuadro y se está acercando más a los chipriotas.

Turquía desafía el derecho de la República de Chipre a perforar su plataforma submarina en busca de gas; mientras la isla permanezca dividida. Ankara sostiene que la separatista República Turca del norte de Chipre debe beneficiarse de los descubrimientos de gas natural.

El Estado del norte de Chipre se estableció unilateralmente después de una invasión turca en 1974. Y es reconocido solamente por Turquía. Como la división de Chipre está lejos de resolverse, el cumplimiento de la demanda turca impedirá a Nicosia beneficiarse de los ingresos potencialmente enormes que pudieran provenir de los depósitos de gas natural en sus aguas territoriales. El presidente chipriota Dimitris Christofias ha declarado que los ingresos del gas serán compartidos con los turco-chipriotas, incluso si no hay unificación. Pero es poco probable que esto resulte suficiente para Ankara.

Muchos observadores creen que en la postura de Turquía hay algo más que una mera preocupación fraternal por el enclave del norte de Chipre. Turquía es un importante “puente energético” para el transporte de petróleo y gas desde Oriente Medio y el Mar Caspio a los lucrativos mercados de Europa. Como era de esperar, no tiene ningún deseo de ver la aparición de competidores en la región.

Para evitar la emergencia de rivales, por el momento, Turquía recurrió a las amenazas verbales y enviado barcos para vigilar las perforaciones.

Su campaña de intimidación no sólo ha sido ejercida sobre Chipre. Israel también está actualmente atareado en la extracción de gas del yacimiento de Tamar, dentro de su Zona Económica Exclusiva (ZEE), acordada con Chipre. El premier turco Recep Tayyep Erdogan, fue citado la semana pasada diciendo: “La Administración grecochipriota e Israel están enredados en una loca exploración de petróleo en el Mediterráneo”.

La doble enemistad turca está haciendo efecto sobre las relaciones entre Chipre e Israel. Amiram Barkat, un periodista del diario financiero Globes que se especializa en informar sobre los hallazgos de gas en el Mediterráneo oriental y sus implicaciones, ha publicado un extenso artículo (en hebreo) sobre la relación entre ambas naciones, señalando una serie de acuerdos que refierzan de manera significativa las relaciones entre Israel y Chipre.

El primero de ellos es el acuerdo de diciembre 2010 que establece los límites de las zonas exclusivas de ambos países en el Mediterráneo.

Fuente: Aurora

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