domingo, 5 de octubre de 2014

Miles de cabañas - Sukkot recuerdan en Israel el Éxodo desde Egipto


34 Habla a los hijos de Israel y diles: A los quince días de este mes séptimo será la fiesta solemne de los tabernáculos a Jehová por siete días.

Levítico 23:34

QUE ADONAI SIGA BENDICIENDO ABUNDANTEMENTE A ISRAEL

A partir de esta noche los judíos celebramos la fiesta de los Tabernáculos, con la que recuerdan en rústicas cabañas la travesía bíblica por el desierto que nuestros antepasados realizaron hace tres mil años desde Egipto.


Las calles, tejados y balcones aparecen decorados por pintorescas construcciones durante los siete días que dura esta festividad conocida como "Sucot", que literalmente significa "Cabañas", y que es una de las tres festividades bíblicas de peregrinaje a Jerusalén.

"Viviréis en cabañas siete días... para que vuestras generaciones sepan que hice habitar a los hijos de Israel en tiendas cuando los liberé de la tierra de Egipto", ora un fragmento del Levítico que fija el día quince del séptimo mes del calendario hebreo como la fecha de comienzo de la festividad.

Ultimando los preparativos de una enorme cabaña que todos los años erige la Intendencia de Jerusalén antes de que comenzar la festividad, Itzjak, funcionario del Departamento municipal de Producciones y Espectáculos, explica el origen de esta fiesta.

"Cumplimos la obligación de estar en las cabañas durante siete días para recordar el Éxodo de Egipto y el tiempo que vagamos por el desierto de la mano de Moisés. Entonces no había casas, sino sólo cabañas", comenta el operario.

Este tipo de construcciones distan mucho de parecerse a una vivienda propiamente dicha y deben ser construidas siguiendo un criterio de edificación endeble y sin tener la techumbre completamente cubierta para que puedan verse las estrellas en el firmamento, lo que es reflejo de su carácter pasajero.

"A cada lugar al que llegaban en el desierto (los israelitas) levantaban cabañas y ésta es por tanto una casa temporal a la que salimos durante siete días para recordar un episodio de nuestra historia en que fuimos nómadas", apostilló el operario.

En cumplimiento del precepto recogido en el Pentateuco, los judíos más observantes dormirán, comerán y pasarán sus horas de ocio en estas construcciones rústicas desde el anochecer de hoy hasta el próximo día 30.

Ese día se conmemorará la Fiesta de la Congregación, también recogida en el Antiguo Testamento y en la que los israelitas solían concentrarse en Jerusalén alrededor de su templo.

En recuerdo de ese peregrinaje, unos 7,000 cristianos evangelistas caminarán el próximo martes por las calles de la ciudad santa en una muestra de solidaridad con Israel, en una marcha que convoca todos los años la llamada Embajada Cristiana.

Hasta entonces, las cabañas se convierten para los judíos más tradicionalistas en el epicentro de sus actividades diarias, y en ellas suelen recibir a vecinos y familiares en cumplimiento del precepto de la hospitalidad con el prójimo.

"Todo lo que hacemos en casa a diario tenemos que trasladarlo a la cabaña en estos siete días y hacerlo bajo este techo de palma para recordar nuestro éxodo por el desierto y que Dios nos protegiera allí, como lo sigue haciendo hoy", asegura Jonathan Klein, otro operario que hoy trabajaba en la cabaña de la Intendencia.

Se trata, según apuntan sus responsables, de la mayor "Sucá" del mundo y a lo largo de toda la semana albergará distintos actos artísticos y musicales.

La festividad está también relacionada con el cambio de estación, el comienzo de las primeras lluvias del otoño -en hebreo conocidas como "yoré"-, la agricultura y la naturaleza.

La liturgia judía establece por ello el uso de cuatro objetos que provienen de la tierra y que durante los rezos matutinos se agitan al son de sonados "aleluyas" y "hosanas": la rama de palma -que también cubre la cabaña-, el mirto, la toronja y ramilletes de sauce.

Fuente: EFE



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