sábado, 15 de septiembre de 2012

SEPTIEMBRE: MES DE LA BIBLIA


Seguimos Celebrando el Mes de La Biblia

Durante todo el mes de septiembre, la Iglesia celebra el «Mes de la Biblia», cuya intención es que en todas las comunidades cristianas se desarrollen algunas actividades que permitan a los fieles acercarse con más provecho y en más oportunidades a la Palabra de Dios.

Pasajes que se relacionan unos con otros
Algunas denominaciones, desarrollar lecturas litúrgicas anuales, la lectura diaria de los textos bíblicos litúrgicos constituye una excelente ayuda para profundizar en la Palabra de Dios. De esta manera nos unimos a toda la Iglesia que ora al Padre. Nos acostumbramos, asimismo, a una lectura continuada de la Biblia, en la que los textos están relacionados entre sí: lo que hoy se lee mañana se continúa. La lectura diaria de los textos es una «puerta segura» para escuchar a Dios que nos habla en la Biblia.

¿Has leído alguna vez los evangelios «de corrido»? Es muy interesante descubrir la trama de la vida de Jesús escrita por cada uno de los evangelistas. Muchos detalles y relaciones entre los textos que cada evangelista utiliza quedan al descubierto cuando uno hace una lectura continuada. Este mes es propicio para ofrecerle a Dios este esfuerzo. Te recomendamos la lectura del Evangelio de Marcos, que no es muy largo y en unas pocas horas se puede leer, y dentro del esquema general de los Evangelios sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas) es una muy buena «puerta de entrada» al mensaje de Jesús.

Lecciones en los Salmos
Otra posibilidad para poner en práctica este mes es la oración con los salmos, que recogen la oración del pueblo de Dios a lo largo de cientos de años de caminata del pueblo de Israel. En ellos podemos encontrar una inmensa fuente de inspiración para la oración. Hay salmos que nos hablan de la alegría, de las dificultades y conflictos, de la esperanza, del abatimiento, del dolor, de la liberación y la justicia, de la creación, de la misma Palabra de Dios (Salmo 119, el más largo de todos). Aprender a rezar con los salmos es una «puerta siempre abierta» para el encuentro con el Dios de la vida.

Un método sencillo que enriquece
La lectura orante de la Palabra, realizada en comunidad, nos pone en sintonía con la voluntad de Dios. Se trata de un ejercicio clave para el crecimiento en la fe. La fuerza de la comunidad nos alienta para encontrar en los textos la fuerza del Espíritu. Todos aprendemos juntos y nos enriquecemos con el aporte de cada uno. Existen muchos métodos de lectura orante. Simplificando al máximo podemos decir que los siguientes cuatro pasos son los más comunes:
1. Lectura
2. Meditación sobre lo que se ha leído
3. Oración
4. Compromiso a poner en práctica lo que se ha leído

La lectura orante siempre desemboca en un desafío por vivir. La Palabra de Dios nos desafía a seguir los pasos de Jesús y a cambiar nuestra vida. Esta lectura, practicada en comunidad, constituye una «puerta-espejo» que nos interpela y nos ayuda a discernir cómo vivir y practicar su Palabra en nuestros días.

¿Por qué en septiembre el Mes de la Biblia?
Hay varias razones. Una de ellas es porque el 26 de setiembre de 1569 se terminó de imprimir totalmente la primera Biblia en español, partiendo de los idiomas originales, que fue traducida por Casiodoro de Reina. En esa oportunidad salieron 260 ejemplares en Basilea, Suiza. De ese acontecimiento hace ya 441 años. La tapa de esta Biblia tiene un oso comiendo miel desde un panal, por ello se le conoce como la «Biblia del Oso».

No hay que infravalorar, además, el peligro de la aplicación de una sola metodología para llegar a la verdad de la Sagrada Escritura, olvidando la necesidad de una exégesis más amplia que permita comprender el sentido pleno de los textos. Cuantos se dedican al estudio de las Sagradas Escrituras deben tener siempre presente que las diversas metodologías hermenéuticas se apoyan en una determinada concepción filosófica.

Por ello, es preciso analizarla con discernimiento antes de aplicarla a los textos sagrados. Cuanto más leemos la Biblia, mejor. Cuanto más estudiamos la Biblia, mejor.

El Mes de la Biblia es una buena «excusa» para comenzar a desarrollar una relación diaria con la Palabra de Dios y con el Dios de la Palabra.

Fuente: LaBibliaWeb.com





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